viernes, 8 de noviembre de 2013

Hacia la IV Revolución Industrial



En un momento de cambio en el que la economía española está buscando dónde están las oportunidades de crecimiento, debemos volver los ojos a la industria. Es un hecho que países como Estados Unidos, Alemania o China, que cuentan con una industria más fuerte, son también los que mejor han sobrevivido a la crisis.  

En España, el peso de la industria ha pasado de representar el 34% del PIB en los años setenta, a un 13% en la actualidad. El crecimiento de nuestra economía no puede estar basado sólo en el éxito del turismo y el sueño de recuperar un sector inmobiliario potente. Desde mi punto de vista no le falta razón a la Unión Europea cuando dice que Europa debería marcarse el objetivo de que el sector industrial alcance al menos el 20% del PIB.

Son muchos los que hablan de la importancia de la industria, pero a veces, sólo basados en ideas o suposiciones. Para Siemens el impulso de una industria competitiva es clave si queremos que nuestro país tenga un crecimiento sostenible y tan es así, que hace poco, de la mano de PWC, presentábamos un estudio sobre las “Claves de la Competitividad de la Industria Española”. Una de las conclusiones era que este sector puede revitalizar nuestro país haciendo crecer el PIB en un 2,3%.

Otra conclusión importante del estudio es, entre otras, la necesidad de:

  •     Incrementar el tamaño de las empresas industriales españolas
  •     Contar con una normativa energética más estable
  •     Concentrar los centros de I+D+i en las fábricas para favorecer la transferencia de conocimiento
  •     Reducir las trabas administrativas
  •     Hacer foco en la formación acercando el sistema educativo al productivo
La industria ha vivido ya tres revoluciones históricas. La primera fue a finales del Siglo XVIII, con la máquina de vapor. La segunda a principios del Siglo XX, con la producción en cadena iniciada por el mítico Ford T. La tercera se vivió con la automatización de los procesos industriales. 

Ahora nos ha llegado el momento de la cuarta revolución. Y algunos os preguntaréis: ¿en qué consiste? pues consiste básicamente en integrar las tecnologías de la información en todos los procesos productivos. La consecuencia es la capacidad de producir en masa productos individualizados y acercar los centros de producción a los países donde se consumen sin pérdida de eficiencia. 

Algunos sectores en España, como el del automóvil, están pilotando ya esta industria 4.0. Otros, por el contrario, deberían tratar de engancharse a este proceso para no perder el tren de la competitividad. No tengo ninguna duda de que esta revolución industrial tendrá consecuencias reales en nuestras vidas. Y ¿qué es lo que cambiará? Me encantaría debatirlo con vosotros en este blog Ahora es cuando debemos identificar qué parte de la fase productiva queremos liderar y si queremos apostar por la tecnología para la industria o dejar pasar esta oportunidad. No se trata sólo de crear más industria, sino una industria mejor y más competitiva. ¡Trabajemos juntos para conseguirlo!


Si quieres conocer más sobre el estudio "Claves de la competitividad de la Industria Española", descarga el documento aquí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario