martes, 23 de diciembre de 2014

Liderar el cambio

Como ya os he contado en alguna ocasión, uno de los mayores retos profesionales a los que me enfrento a día de hoy es el de gestionar la gran transformación que está experimentando la compañía de la que soy Presidenta. El concepto de CAMBIO lo inunda todo últimamente, y no os voy a mentir: vencer el pensamiento tradicional, que identifica cambio con inestabilidad, no es tarea sencilla.

No es mi primer reto profesional relacionado con el cambio o la transformación, y estoy segura de que no será el último. Pero esta vez es un cambio con un objetivo muy claro y preciso, y eso me llena de motivación, ganas y mucha, mucha confianza. La transformación de la nueva Siemens busca afrontar mejor los nuevos desafíos de una sociedad cambiante

Necesitamos redefinir nuestros productos para adaptarnos y adelantarnos a las nuevas demandas de nuestros clientes. Todo ello acompañado de un cambio cultural que transforme a Siemens en una compañía más ágil, donde las ideas fluyan más rápido, y los empleados estén más motivados y se sientan parte de la empresa de una forma nueva. La mezcla de agilidad, modernidad y eficiencia debería dar como resultado una mejora de la productividad de cerca de 1.000 millones de euros de manera global en la compañía. El reto no es pequeño.

Ando estos días releyendo un libro que os recomiendo sin duda: Leading Change, de ese experto en cambios organizacionales, profesor de la Escuela de Negocios de Harvard, que es John P. Kotter. Su proceso en ocho pasos para gestionar el cambio es como ese juego de niños donde solo cuando has unido todos los puntos eres capaz de vez el contorno completo de la imagen resultante:

1.- Crear sentido de urgencia: para que ocurra el cambio, es bueno que toda la organización lo desee. Si creamos urgencia en torno a la necesidad, despertaremos la motivación
2.- Conformar un equipo de personas que lideren junto a ti ese cambio
3.- Crear una visión para el cambio, clara y que todo el mundo sea capaz de entender
4.- Comunicar la visión, frecuentemente, y servir de ejemplo de comportamiento
5.- Eliminar los obstáculos y potenciar a las personas necesarias para el  cambio
6.- Asegurar  triunfos a corto plazo, ya que nada motiva más que el éxito
7.- Construir sobre el cambio, y aprovechar cada victoria para determinar áreas de mejora
8.- Introducir el cambio en la cultura de la empresa y asegurarse de que los líderes internos lo siguen apoyando

Os dejo un vídeo del Profesor Kotter aportando su punto de vista en cuanto a la diferencia entre GESTIONAR y LIDERAR, que podéis consultar junto con otros vídeos en su Canal de Youtube



Y vosotros ¿tenéis vuestra propia fórmula para afrontar el cambio?

martes, 9 de diciembre de 2014

Alta tecnología y pymes industriales, de utopía a realidad

El tamaño de las empresas y la competitividad de la economía de un país siempre van de la mano. En el caso de España, el 99,9% de nuestro tejido empresarial está representado por pymes, lo que ha supuesto históricamente un hándicap para adaptarnos a un mercado global cada vez más exigente. Si nos centramos en las llamadas pymes industriales, éstas sólo suponen el 8,3% de ese tejido, pero emplean al 17,1% de los trabajadores con ocupación y representan el 26,5% del total del valor añadido que produce el conjunto global de las pymes españolas.

Evolucionamos hacia un panorama industrial en el que la personalización de la producción en masa está a la orden del día. Cuando nos compramos un coche o vamos a amueblar el salón de nuestra casa, ya no nos conformamos con un modelo que viene predeterminado de fábrica, sino que lo configuramos en base a nuestros gustos. Si adaptarse a esta IV Revolución Industrial supone un nuevo reto para las grandes empresas del sector, para las pymes industriales se convierte en una cuestión de supervivencia.

Para este grupo de pequeñas y medianas empresas, la crisis económica reinante ha hecho que la línea entre subsistir y desaparecer sea cada vez más delgada. Subirse al tren de la digitalización de la producción es ya un imperativo para que la balanza caiga del lado “bueno” Pero, ¿cómo conseguimos que no se queden en tierra? Con alta tecnología.

Siempre asociamos alta tecnología con grandes organizaciones, es natural. Ellas son las que tienen más recursos para invertir en I+D+i y contar con las soluciones tecnológicas más avanzadas, y eso les permite fabricar productos de alto valor añadido. ¿Y qué ocurre con las pymes? Pues que la mayoría de ellas están fabricando productos para el siglo XX en el siglo XXI.

La dificultad para acceder a fuentes de financiación es una de las causas de que se estén quedando obsoletas. Una situación preocupante si tenemos en cuenta que, utilizando las soluciones tecnológicas adecuadas, podrían (y pienso en alto):

  • Conseguir ciclos de desarrollo más cortos 
  • Simplificar los productos y su fabricación 
  • Hacer frente al aumento de demanda de productos personalizados en masa, sin penalizar los precios • Ofrecer mayor valor añadido 
  • Beneficiarse de un menor coste de la energía al aprovechar los momentos con tarifas más bajas para producir la gama más intensa en consumo energético 
  • Planificar el mantenimiento preventivo de sus fábricas y adelantarse a posibles fallos, a través de paradas programadas en función de información facilitada por la propia maquinaría. 

Se trata, por tanto, de apostar por una modernización tecnológica que sin duda reportaría un alto retorno de la inversión. Pero para que la combinación de alta tecnología y pymes industriales deje de ser una utopía y se convierta en realidad, deben existir AYUDAS. En esta dirección, la Unión Europea ha puesto en marcha el proyecto de promoción de la innovación de mayor envergadura de su historia: el programa Horizonte 2020. 70.000 millones de euros destinados a convertir el I+D+i y el uso de la tecnología en seña de identidad de sus países miembro.


Este ambicioso plan dedica un apartado específico a la industria y a mejorar la financiación de las pymes. Subvenciones por valor de 1.200 millones de euros para convertir a pequeñas y medianas empresas industriales en excelentes ejemplos de industria 4.0. Y es que de los proyectos que ya se están desarrollando dentro de este marco, alrededor del 80% se centran en la introducción de las TIC en los procesos de fabricación.

Apps4AME (una aplicación de ingeniería para una producción avanzada) es uno de los que más destacan. Liderado por empresas alemanas (entre ellas Siemens) e instituciones de investigación de Grecia, Italia, Portugal y Rumanía, prevé desarrollar nuevos métodos y software para mejorar los sistemas de fabricación. La clave es utilizar herramientas digitales en el diseño y planificación del producto, y en la preparación y control de la producción.

Estoy segura de que muchos de los que estáis leyendo este post vivís cada día la realidad de la pyme. Os animo a profundizar algo más también en proyectos como Flexinet o Manucloud. Son los primeros pasos para ayudar a las pymes industriales a aspirar a la vanguardia tecnológica. Es ahora o nunca.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Personas que hacen Historia

Algunos de los que estéis leyendo ahora mismo este post ni siquiera habríais nacido. Yo, que por aquel entonces rondaba el cuarto de siglo, viví aquellos momentos con mucha emoción. Los últimos vestigios de la Guerra Fría comenzaban a “derrumbarse” y, en el caso concreto de Alemania, la cosa iba más allá de un proceso de reunificación del país: los alemanes de uno y otro lado del Muro habían conseguido acabar con una frontera –política pero con un gran componente psicológico- que durante décadas había obligado a miles de familias a vivir separadas.

Mi recuerdo de la noche del jueves 9 de noviembre de 1989 se compone de rápidas imágenes de informativos y periódicos. Imágenes en las que personas anónimas escalaban el Muro y ayudaban a otros a franquearlo. Fueron los alemanes y alemanas quienes hicieron Historia (sí, con hache mayúscula) aquel día. Es uno de esos ejemplos en los que la oportunidad aparece y simplemente “te toca”
No puedo evitar encontrar paralelismo con el momento actual de la compañía para la que trabajo, que es también mi momento profesional. “¡Qué vehemente eres, Rosa! Mira que comparar aquello con esto…”. Dejad que me explique: desde el reciente mes de octubre, en Siemens hemos decidido hacer historia (vale, aquí quizás encaje mejor la minúscula). Para haber sido capaces de mantener nuestro liderazgo durante 170 años y continuar en esta línea hemos decidido volver a reinventarnos, adaptarnos a los nuevos retos de la sociedad, poniendo a los clientes en el centro y convirtiéndonos en la mejor empresa para trabajar. “Nos toca de nuevo".

¿Sabéis lo que me encanta de ese reto que afronto como Rosa García y como Siemens? Pues que quienes tienen la oportunidad de ser los artífices, los protagonistas de ese “momento histórico”, son todos mis colaboradores, los empleados de la compañía en España. LAS PERSONAS.

Ojalá que dentro de 25 años, las personas que aún continúen formando parte de la compañía en nuestro país puedan echar la vista atrás y esbozar una sonrisa, medio orgullosa medio nostálgica. Será señal de que los que ahora afrontamos el reto lo hicimos bien.

Os invito a navegar por el maravilloso vídeo interactivo que TVE ha preparado con ocasión del 25 Aniversario de la Caída del Muro en http://murodeberlin.rtve.es/. Y también os animo a que hasta el domingo 9 de noviembre, los que podáis nos acompañéis a partir de las 21:00 en la Puerta de Alcalá de Madrid. Siemens ha colaborado con la Embajada de la República Federal de Alemania y el Ayuntamiento de Madrid en la creación de un video-mapping que se proyectará sobre la propia Puerta de Alcalá, como parte de los actos de celebración del Aniversario. Os espero.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

“Six Simple Rules: How to Manage Complexity without Getting Complicated”

Autores: Yves Morieux, Peter Tollman
Editorial: Harvard Business Review Press

¿Cómo pueden las compañías actuales crear valor y obtener ventaja competitiva en la era de la complejidad? Ese es el eje de este interesante libro, en el que sus autores Yves Morieux y Peter Tollman, directivos de Boston Consulting Group, exponen una curiosa idea para la gestión  exitosa de las organizaciones de hoy en día, fruto de su larga experiencia trabajando con algunas de las empresas más importantes del mundo. Es lo que ellos llaman la simplicidad inteligente y se consigue a través de seis simples reglas.

El mundo está cada vez más globalizado y es más competitivo y complejo. Para reaccionar y hacer frente a esta complejidad, las compañías también se han vuelto complicadas en sí mismas. Las empresas no pueden luchar contra esta complejidad implícita en el mercado actual, pero sí tienen que saber manejarla. Deben reaccionar y buscar fórmulas para gestionarla mejor, de forma que creen valor diferencial frente a su competencia, sin caer en crear organizaciones lentas, burocráticas y complejas. Las que mejor lo hagan, serán las que obtengan éxito.

Pero, ¿cómo podemos afrontar este reto? Las seis simples reglas que el libro propone, se basan en la premisa de que la clave para gestionar esa complejidad es la combinación entre autonomía y cooperación.

Por un lado, se debe dar al empleado autonomía. Las empresas deben tender a contratar a personas éticas y con talento, dotarles de la formación idónea y metas claras y otorgarles la autonomía necesaria y la capacidad de decisión para gestionar problemas de negocio cada vez más complejos.

Sin embargo, hay compañías que no son partidarias de esta práctica, sino que por el contrario creen que lo más efectivo es la creación de documentos con muchas reglas y procedimientos rígidos y sistemáticos, que deben seguir los miembros de la empresa para reaccionar ante cualquier tipo de situación o eventualidad. Con ello, merman la capacidad de reacción del empleado, pues no les deja pensar, e incentivan que funcionen de forma autómata, siguiendo al pie de la letra esas reglas predefinidas, que no son efectivas ante la variedad de situaciones y problemas del negocio actual. Lo que conlleva esas “reglas para todo” es que la compañía sea cada vez más compleja, lenta y que sus empleados se sientan poco motivados, pues impiden que desarrollen su creatividad, su capacidad de innovar y de aportar valor a la empresa.

La autonomía debe complementarse con colaboración, entendida ésta como el resultado del trabajo entre dos departamentos o trabajadores de una organización, que buscan una decisión o un punto intermedio entre ambos, que favorezca o maximice el éxito de la empresa en su conjunto, no el de cada uno de los departamentos de forma individual. Aunque este tipo de decisiones colaborativas son difíciles de tomar, hay que tender a ello y crear objetivos que permitan favorecer esa colaboración y lo que es más importante, aprender a medirla.

Las seis simples reglas que proponen Morieux y Tollman buscan reducir la creación de sistemas redundantes en la compañía, que compliquen aún más su buen funcionamiento. Su puesta en práctica tendría un efecto positivo, tanto en la política de recursos humanos, como en la financiera. Básicamente, propiciarán un mayor rendimiento, productividad y mayor satisfacción de los trabajadores.

Pero, ¿cuáles son estas seis simples reglas?. Aquí os las dejo para que reflexionéis sobre ellas:

  1. Antes de tomar decisiones, entender lo que de verdad hace tu equipo para evitar cargarles con procedimientos y funciones innecesarias y alinear los intereses de los trabajadores con los de la compañía, logrando el equilibrio perfecto y reduciendo complejidad
  2. Incentivar la capacidad de colaborar y cooperar de los empleados, buscando entre ellos a aquellos que destaquen sobre el resto por su carisma y generen pasiones, tanto positivas como negativas entre la plantilla, e inviten a que todos los integrantes del equipo den lo mejor de sí. La clave para hacer frente a los posibles conflictos que puedan surgir, radica en incentivar al equipo y en saber convertir esas tensiones en fortalezas para mantener la competencia, unión y motivación del grupo
  3. Invitar a todos los miembros de la empresa a utilizar su talento, inteligencia y habilidades. La autonomía es clave para agilizar los procesos corporativos. Hay que dejar claras las metas y permitir que los trabajadores las interpreten y trabajen para conseguirlas, usando su talento y habilidad. La confianza es la clave del éxito
  4. Fomentar la reciprocidad, reduciendo los recursos y agrupando actividades complementarias.
  5. Incrementar entre los empleados la importancia de que lo que pase mañana será consecuencia de lo que hagan hoy. Hay que propiciar el que todos reflexionen sobre las consecuencias de sus acciones y piensen en cómo puede afectar su trabajo a los clientes y a la empresa en su conjunto
  6. Recompensar a quienes cooperen. Llevar a cabo evaluaciones de rendimiento e implantar sistemas que recompensen los objetivos cumplidos son muy útiles, pero también hay que intentar evitar castigar el fracaso. Los empleados tienen miedo a fracasar y, por ello, suelen ocultar a sus jefes y compañeros los problemas que se encuentran a la hora de desempeñar sus funciones. Hay que recordarles que trabajar en equipo y cooperar es vital para superar los problemas y alcanzar los objetivos a cumplir
Aunque solo esté parcialmente de acuerdo con todas estas reglas, la lectura del libro me ha permitido reflexionar sobre mi compañía y crear mis propias teorías. Ya tengo en mente aplicar algunos cambios, tanto culturales como de procesos, que ayudarán a Siemens España a mejorar su eficiencia y ser una organización menos compleja.

Si es la primera vez que os enfrentáis a un libro de gestión y management, quizás no os recomendaría comenzar con Six Simple Rules, pues puede resultar difícil de leer. Para los más expertos, espero que estas teorías tan controvertidas os ayuden también a reflexionar y sacar vuestras propias conclusiones.


Reflexiones sobre Gestión de Negocio

“Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida”, señalaba Mario Vargas Llosa. Yo no me atrevería a afirmar tanto, pero sí es cierto que es una de las cosas más importantes y que más aportan a mi vida. Mi padre me inculcó el gusto por la lectura. Jugaba conmigo y leíamos mucho juntos. En mi casa podían faltar otras cosas, pero nunca libros. La lectura es, por tanto, una de mis grandes pasiones, a la que le dedico una gran parte de mi tiempo día a día.

Por ello, quiero aprovechar esta gran afición o casi devoción e inaugurar una nueva sección en mi blog, en la que dedicaré un espacio a compartir con todos los que me seguís desde este rincón, mis reflexiones sobre diversos libros de Gestión de Negocio, que he leído y que me he propuesto leer, si no “devorar” en los próximos meses.


Espero que os resulten interesantes y os invito ya hoy a reflexionar sobre el primero de ellos. Ya os está esperando en la sección Biblioteca! 

lunes, 15 de septiembre de 2014

Retos y soluciones para la industria

En nuestro país, tradicionalmente, hemos asociado desarrollo industrial con fábricas antiguas, ruido, humo y obreros con poca cualificación. Quizá sea por una cuestión de estereotipos o porque pensábamos que no era moderno, pero en los últimos 30 años decidimos apostar por otras actividades y olvidarnos de una parte de nuestra economía que conecta con las necesidades reales de la población y que tantas alegrías nos había dado en el pasado. Me refiero a la industria, que siempre ha sido sinónimo de calidad de vida, desarrollo económico y riqueza.

De hecho, la crisis que atravesamos ha demostrado que aquellas economías que apostaron por el sector industrial han sobrevivido mucho mejor y miran al futuro con más optimismo. Los datos son elocuentes: el PIB industrial en España ha caído más de 20 puntos en los últimos veinte años. Además, a esta cifra hay que añadir un dato más cualitativo: su efecto arrastre en el resto de sectores económicos de la economía nacional. Así, el informe Claves de la competitividad de la industria española de PWC, patrocinado por Siemens, señala que en nuestro país la industria representa el 14% de la economía y el 25% del empleo cualificado.

Este informe, que es una radiografía profunda del sector, indica que los principales problemas de nuestra industria son la falta de tamaño de sus empresas, la poca productividad, la baja inversión en I+D+i y los problemas de acceso al crédito. La buena noticia es que todos estos problemas tienen solución y si se consiguiese llegar a los estándares europeos –como hemos hecho en otros campos- nuestro PIB nacional podría crecer un 2,3% adicional.

Así, por ejemplo, para un número de empresas similar, Alemania cuenta con 14.600 compañías de más de 250 trabajadores, mientras que España sólo con 2.616. Este sector tiene unos costes fijos muy elevados que sólo pueden rentabilizarse si se tiene el tamaño adecuado para generar economías de escala. Además, el no ser lo suficientemente grande también dificulta el acceso al crédito y a procesos de investigación y merma el poder negociador con clientes y proveedores.

La solución a este problema pasa por fomentar procesos de concentración y la creación de clusters de producción que agrupen a las empresas de un mismo sector para generar sinergias que beneficien a todos. No podemos ser buenos en todo, pero deberíamos luchar por ser excelentes en unas pocas cosas. Así, por ejemplo, junto a la industria del automóvil ha crecido una brillante industria auxiliar de componentes que es una referencia a nivel mundial.

Otro de nuestros problemas históricos es la falta de productividad. De media, somos un 34,1% menos eficientes, en buena parte, debido también a nuestra falta de tamaño. En este sentido, hay que entender que la solución no pasa por una bajada de los salarios de nuestros empleados, sino por dotar su actividad de valor añadido a través de la formación,  los recursos y tecnología más adecuada. Por otro lado, urge una reducción de las cargas administrativas y burocráticas a las que nos tenemos que enfrentar los industriales y que dificultan, si no impiden, la realización de muchos proyectos.

El poco compromiso innovador es algo intrínseco a nuestra realidad. En materia de I+D, la industria española invierte el 0,84% del valor de su producción, mientras que la media europea supera el 1,5%, es decir,  casi el doble. Si calculamos que cada 10% de diferencial de I+D supondría un crecimiento del PIB del 0,13%, la mejora de este factor equivaldría a un aumento del PIB del 1,17%.

En este sentido, la solución pasa por atraer más centros de investigación y unir los procesos de I+D+i con la producción. Si se consiguiese, se mejoraría de forma radical la trasferencia del conocimiento. Asimismo, es clave potenciar la actividad innovadora de la pequeña y mediana industria local. 
La sequía crediticia también se ha dejado notar en un sector intensivo en el uso del capital. En los últimos 11 años, la intensidad inversora ha caído entre un 35 y 70%, lo que crea un fuerte peligro de obsolescencia tecnológica que podría impactar en la competitividad y viabilidad de la industria, al aumentar los costes de mantenimiento y empeorar la calidad de los productos finales. Ante este cierre del circuito financiero, se antoja necesario buscar nuevas fórmulas de financiación o acudir a modelos alternativos que permitan acometer estas renovaciones con unos costes razonables.

Por último, no debemos olvidarnos de la importancia de la energía en los procesos industriales, que son una pieza básica para su competitividad. Si bien su peso no es muy elevado –alrededor del 3%- hay sectores donde esta cifra se dispara y cualquier ahorro afecta directamente a la cuenta de resultados. La buena noticia es que ya existe la tecnología que puede ofrecer ahorros de hasta el 30% en el consumo energético.

Si hemos sido capaces de hacer un diagnóstico y sabemos las soluciones, es nuestra responsabilidad decidir si queremos unirnos, trabajar como sector y hacer de nuestro país un sitio atractivo para la industria o dejar pasar el momento.



viernes, 12 de septiembre de 2014

"Hacia un nuevo ‘Siglo de Oro’ de la innovación" Expansión 23 agosto 2014

“Ninguna ficción puede ser tan extraña ni parecer tan improbable como lo sería la simple verdad”. La frase es de Emily Dickinson, la poetisa estadounidense, y suelo aplicarla al legado que nos han dejado a lo largo de nuestra historia los inventores, aquellas personas que se cuestionan la realidad, que buscan nuevas formas de hacer lo mismo de forma diferente, que persiguen sueños... Su aportación al desarrollo social es incuestionable. ¿Se han parado a pensar cómo sería el mundo sin los inventos que lo han transformado radicalmente? Como mínimo más oscuro y menos interconectado.

Desde que en Siemens inventamos en 1847 el telégrafo de agujas, que supuso un vuelco a las comunicaciones y un impulso a la globalización de la economía de la época, la humanidad ha sido testigo de grandes inventos. La bombilla, que trajo la luz a los hogares; el coche y el avión, que acortaron distancias; los antibióticos, que nos hicieron más resistentes ante las enfermedades; la televisión, que nos permitió ver la llegada del hombre a la luna…y así hasta completar un largo etcétera.

Pueden parecer inventos de una época pretérita, pero no hace tanto tiempo que asombraban al mundo. El frenético ritmo al que vivimos actualmente los ha situado en una zona recóndita de nuestra memoria. La razón no es otra que la revolución que ha supuesto el nacimiento de Internet. Todo lo anterior a la red de redes parece pertenecer a una época remota, primitiva… y, aunque suene a tópico, las tres ‘w’ nos han cambiado la vida, no sólo porque han revolucionado la forma de comunicarnos e informarnos, sino porque también han transformado los modelos de negocio de las empresas.

La tecnología avanza hoy día a pasos agigantados. La digitalización, por ejemplo, es un fenómeno sin vuelta a atrás que está transformado la economía. Las empresas que no se suban a este tren están condenadas a desaparecer. El afán por dar respuesta casi inmediata a las nuevas necesidades sociales nos ha sumido en una montaña rusa vertiginosa que deja obsoleto en pocas semanas el último descubrimiento. Sin embargo, debemos tener en cuenta que el software por sí sólo no cambia la vida de las personas y que, necesariamente, debemos aplicar también la I+D+i al hardware real para poder alumbrar avances que mejoren la calidad de vida y promuevan un verdadero desarrollo social.

Fruto de esta nueva y floreciente era de la innovación y del potencial que constituyen fenómenos como el llamado ‘Internet de las cosas’ somos testigos en los últimos años de cambios radicales en nuestra forma de vivir y de trabajar. Algunos de ellos, por ejemplo, han revolucionado el sector de la automoción, lo que nos permite asistir al nacimiento de prototipos totalmente automatizados y conectados. Los avances en la industria aeronáutica también son muy significativos. Los aviones en los que viajaremos mañana son muy distintos a los que utilizamos hoy, ya que se trabaja con ahínco en alternativas que permitan, por ejemplo, reducir el impacto medioambiental –este sector representa el 3% de las emisiones de CO2 de la Unión Europea–. El objetivo es evitar que un trayecto entre Londres y Nueva York dejen de contaminar lo mismo que calentar una casa durante un año, tal y como ocurre ahora. Compañías como Airbus están ya probando aviones eléctricos en lo que constituye un avance sin precedentes en la carrera por dotar de una mayor eficiencia y sostenibilidad a uno de los segmentos más relevantes de la economía mundial.

En los últimos tiempos también hemos reinventado la manera de fabricar. Compañías como Siemens han hecho realidad la impresión 3D en componentes metálicos, un avance que permite a las fábricas reducir gastos y tiempos de reparación de las máquinas, hasta en un 90%, sin interrumpir el proceso productivo. Según la firma de análisis Wohlers Associates, la impresión 3D generará más de 6.000 millones de dólares en 2017 y superará los 20.000 millones en 2020. Es sin duda, uno de los factores más visuales de la industria 4.0, que persigue automatizar y digitalizar los diferentes estadios de la cadena de producción. La integración de las Tecnologías de la Información en las fábricas ha supuesto un antes y un después para la industria y, especialmente para áreas como la robótica, al hacer posible la digitalización de todas las fases del ciclo de vida de un producto y la personalización de la producción en masa.

El avance en la digitalización, la creación de nuevas redes, el ‘smart data’ y la convergencia entre lo real y lo virtual son elementos clave que mejoran la toma de decisiones y permiten crear industrias más innovadoras y competitivas.

Todos estos avances nos sitúan en la antesala de un nuevo ‘Siglo de Oro’ de la innovación. Los cambios son frenéticos y la sociedad actual demanda más rápidamente que nunca soluciones a los retos que impone el mundo contemporáneo: la urbanización, el cambio climático, la globalización y el cambio demográfico. En España, por ejemplo, las ciudades españolas están cada vez más pobladas –un 77% de los españoles vive ya en áreas metropolitanas y la cifra no para de aumentar–; también tenemos el reto de seguir rebajando nuestra dependencia energética, que todavía en el año 2020 se situará en el entorno del 68%; y prestar mucha atención al envejecimiento de la población –en 2049 uno de cada tres españoles será mayor de 65 años-.

Seguimos necesitando grandes inventos que nos ayuden a adaptarnos a estas megatendencias y mejoren nuestra calidad de vida pero, sobre todo, que sean útiles en nuestro día a día y nos permitan establecer un marco económico más eficiente y competitivo. La realidad, una vez más, está superando a la ficción y debemos actuar para dar respuesta cuanto antes.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

El futuro de la personalización en masa

Muchas veces me habéis oído hablar de la revolución que está por venir: la de la Industria 4.0. Hoy os traigo un vídeo que os ayudará a entender a la perfección en qué consiste el cambio que se avecina. La llamada IV Revolución Industrial afectará a la forma en la que producimos, nos ayudará a llevar a cabo la personalización en masa y no sólo repercutirá en el cómo se fabrica, sino también en el dónde.

No os lo perdáis. La industria en este país tiene mucho que decir y quién sabe si dentro de vosotros no hay un futuro ingeniero que pueda y quiera influir en este cambio social y económico.

jueves, 31 de julio de 2014

¡Hasta luego! Nos vemos en septiembre

Llega agosto, un mes que para mucho de nosotros significa viajes, relax y disfrutar de tiempo con la familia y los amigos. Como ya os contaba en mi anterior post, es muy importante saber desconectar para mejorar en todos los aspectos de nuestra vida.

Por ello, para tod@s aquellos que como yo comiencen hoy sus vacaciones, os deseo que paséis unos días muy felices y repletos de momentos increíbles. Para los que ya las habéis disfrutado o que, por diversos motivos, os quedáis sin ellas, os animo a que disfrutéis de los pequeños instantes que nos regala la vida y a que los viváis con toda la intensidad del mundo.

Nos vemos y nos leemos en septiembre. ¡Felices vacaciones!

martes, 22 de julio de 2014

Un trabajo de altura

Las posibilidades que ofrece la energía eólica, especialmente la que producen los parques offshore, ubicados en el mar, son enormes. Muchos os preguntaréis cómo se realiza el mantenimiento de estos molinos de viento gigantes. Se trata de un trabajo muy arriesgado, que precisa de personal con mucha profesionalidad. 

Hoy os animo en nuestra sección de “Ingeniería para no ingenieros” a que echéis un vistazo a estos dos interesantes vídeos, en los que comprobaréis los riesgos que implica y los métodos que se utilizan para evitar accidentes.


jueves, 10 de julio de 2014

El arte de saber desconectar en vacaciones

Sin casi darnos cuenta nos hemos metido de lleno en  época estival. Tras intensos meses de duro trabajo llegan las tan ansiadas vacaciones. Es el momento de detenerse, tomarse un respiro, disfrutar del tiempo libre robado durante el invierno y sobre todo, de desconectar y recargar energía para afrontar de mejor forma lo que nos queda por delante cuando volvamos.

Pero, ¿de verdad estamos preparados para desconectar? Las nuevas tecnologías nos ayudan en nuestro día a día y nos hacen más productivos. Gracias a ellas podemos trabajar de forma flexible, desde cualquier lugar y sin horarios establecidos, con las ventajas que esto supone para los empleados, y también para las empresas. Según un reciente estudio de la consultora Regus, realizado entre más de 20.000 empresarios en 95 países, el 73% de los empresarios encuestados afirma que unas prácticas de trabajo más flexibles fortalecen la lealtad de los empleados y el 77% de los españoles cambiaría de trabajo por una mayor flexibilidad laboral. 

 Esta posibilidad, a la que en principio, no vemos más que ventajas, puede convertirse a su vez en un arma de doble filo, pues como no sepas gestionarlo, puedes acabar consultando constantemente desde tu smartphone, estando en  casa,  la piscina o en la playa, los correos de trabajo y, como te descuides, incluso conectándote al ordenador para resolver temas.

A veces es muy complicado desconectar por completo y disfrutar del descanso sin echar un vistazo, a cada rato, a nuestro correo electrónico. Sin embargo, creo que debemos intentarlo. Se trata de una cuestión de aprendizaje, en la que todos debemos ir mejorando, tanto los trabajadores, como las empresas. Por una parte, las empresas tienen que reconocer el derecho de sus empleados a desconectarse y, por otro, los trabajadores tienen que saber gestionar su tiempo libre y las horas de ocio y periodo vacacional. 

Hacer una pausa laboral con unos días de vacaciones reconforta. Limpiar nuestra mente para tratar de ser más productivos a la vuelta. Al desconectar, la persona se siente más lúcida, realiza sus actividades con mayor rapidez e, incluso, a veces los proyectos más creativos surgen en ese periodo de relajación en el que cambias de contexto y estás descansado. ¿Nunca os ha pasado que estando de vacaciones vuestra cabeza empieza a generar ideas geniales sin parar? Seguramente no es el momento más adecuado, pero pasa, has salido de tu rutina, ves las cosas de otra manera, incluso muchas veces esos grandes problemas que tantos quebraderos de cabeza dan, tienen soluciones más fáciles de lo habías pensado cuando no dejabas de darle vueltas a la cabeza. Cambiar de foco y de actividad siempre ayuda a recargar baterías, y esto consigue que cuando retomas una tarea llegues con ganas, que son  las que te empujan a seguir cumpliendo con tus metas. 

Para conseguirlo, debemos aprovechar el tiempo libre  y programar lo que necesitamos hacer, tanto físicamente como emocionalmente, en ese período vacacional y, por supuesto, consensuarlo con las personas con las que lo vamos a compartir. Cada uno debe planificar  su  tiempo libre para hacer lo que de verdad le apetezca y le sirva para desconectar de la rutina laboral. Podemos hacerlo con familia o con amigos, viajar, descansar  las horas que no somos capaces el resto el año, practicar deporte, como el senderismo, que personalmente me fascina,  disfrutar del aire libre o de la lectura de esos libros que durante el invierno nos ha sido imposible, etc. Pero quizás, el requisito más importante de todos es irnos de vacaciones con tranquilidad, pues previamente hemos sabido planificar con nuestros jefes un plan de backup, que incluye una persona que estará  pendiente de nuestros temas durante este periodo. Asimismo, para los que  cuentan con un equipo, es importante  saber delegar y depositar en él  la suficiente confianza para saber que va a mantener el rumbo y velar por nuestros objetivos en nuestra ausencia. 




martes, 8 de julio de 2014

Hacia el futuro de la radioterapia

Luchar contra una enfermedad es uno de los retos más difíciles que te puede poner la vida. Por eso es tan importante invertir en tecnología e investigación, porque sólo así podremos mejorar el tratamiento y la calidad de vida del paciente. En este sentido, el diagnóstico es una fase clave en el desarrollo de cualquier patología, ya que identificar los síntomas a tiempo y localizar la zona afectada, permite adaptar de forma mucho más precisa y efectiva el tratamiento.

Pero cuando hablamos de protocolos médicos más agresivos, como la radioterapia, una planificación meticulosa puede influir de manera determinante en el éxito de curación. En este sentido, la combinación de la tomografía computarizada – proceso de diagnóstico no invasivo a través de rayos X que crea imágenes trasversales del cuerpo- y de un software especial permite fijar de forma más eficaz un calendario para llevar a cabo estos ciclos.  

Con este procedimiento, se puede determinar el tamaño exacto del tumor y establecer con precisión la zona que va a ser radiada. Por eso es muy importante que la imagen tenga buena calidad, pero a veces existen ciertas interferencias que empeoran la captura y por tanto, el tratamiento. Para dar respuesta a este problema, Siemens cuenta con la edición Pro de un tomógrafo de última generación, el Somatom Definition AS Open RT, equipado con un software que garantiza la mejor imagen en cualquier circunstancia.

¿Qué puede dañar la calidad de esa captura? Marcapasos, articulaciones metálicas o empastes e incluso, la respiración cuando hablamos de tumores en el pulmón, ya que puede desplazarlo y variar la zona de radiación. El tomógrafo de Siemens incluye la tecnología MARIS (Metal Artifact Reduction in Image Space) que utiliza un algoritmo corrector para evitar que la interferencia dañe el resultado final.  De esta forma, los profesionales pueden escoger de entre cinco imágenes distintas -todas ellas correctas-, la que mejor refleje la zona afectada.

Para mejorar el diagnóstico y la planificación del tratamiento de los tumores pulmonares, este dispositivo también incluye un módulo de gestión del movimiento que analiza el tumor durante todo el ciclo de la respiración, lo que permite al sanitario ajustar el volumen de radiación a dicho movimiento y aplicar la radiación en las fases más adecuadas.

Asimismo, cabe destacar que este tomógrafo de Siemens toma imágenes utilizando distintos niveles de energía, para luego combinarlos con una sola base de datos y obtener el resultado más óptimo posible. Esta fórmula no sólo reduce ruidos en la imagen, sino que permite analizar la densidad del tejido y calcular así la dosis adecuada.

Es un pequeño paso de los muchos que tendremos que dar para contar con un sistema sanitario más avanzado y eficiente, pero para los pacientes y profesionales sanitarios son grandes avances que les permitirán mejorar su día a día y enfrentarse a la enfermedad con mayores garantías de éxito.  

jueves, 3 de julio de 2014

El milagro de los parques offshore

Ahora que se acercan las vacaciones de verano, podemos dedicarle algo más de tiempo a conocer algunos de los avances tecnológicos que está experimentando nuestra sociedad. En junio de 2009, Siemens instaló la primera turbina eólica marina del mundo a doce kilómetros de la costa de Noruega. Hoy, ya cuenta con más de 1.100 turbinas instaladas. Pero ¿cómo se puede sostener en el agua un rotor que mide 150 metros y unas aspas que pueden alcanzar los 55? ¡Sacia tu curiosidad y disfruta de este vídeo!

martes, 1 de julio de 2014

Movimientos que ahorran energía

Reducir el consumo de energía de los robots que se utilizan en la industria automovilística para producir piezas y aumentar la competitividad de las fábricas. Ese es uno de los objetivos que persigue Siemens y para lograrlo, ha firmado una alianza estratégica- bajo el nombre Green Carbody Technologies- con Volkswagen y Fraunhofer Gesellschaft. Los investigadores se han centrado en el estudio de las secuencias de movimiento de estas máquinas, que son esenciales en el sector, pero consumen mucha energía. 

El primer paso que dieron los investigadores fue escoger una fase del proceso productivo: la fabricación de la carcasa de los vehículos. En esta etapa, hay muchos robots trabajando y necesitan más de la mitad de toda la energía que se consume en la fabricación de un coche.  

¿Cómo se puede invertir esta situación? Los expertos optaron por un sistema de control para analizar los movimientos de cada uno de ellos y comprobaron que los más irregulares –frenar de manera brusca para cambiar de dirección y volver a acelerar para reiniciar la acción- implican un gran consumo de energía, mientras que los más fluidos requieren menos.  

Este análisis dio como resultado nuevos algoritmos que han permitido crear un modelo de simulación que calcula la trayectoria de movimiento más óptima. En este sentido, cuando los robots hacen movimientos más uniformes en un trayecto curvolos ahorros de energía pueden alcanzar hasta el 50%. No sólo eso.  Bajo estas condiciones, la mecánica de los dispositivos tiene menos presión, lo que reduce las interrupciones en el servicio y los costes de mantenimiento. Optimizar los patrones de movimiento de los robots mejora también la interacción entre ellos, ya que en muchas fases del proceso trabajan “codo con codo” y se intercambian piezas en cuestión de segundos.   

El siguiente reto para los investigadores es desarrollar un software que sea capaz de reprogramar los robots existentes para que realicen su actividad de forma más eficiente, sin necesidad de realizar cambios en el proceso de fabricación. La automatización es el único camino si tenemos en cuenta que dentro de una factoría habría que adaptar miles de robots con el consiguiente coste económico.   

En este sentido, Siemens ya trabaja para integrar dentro de su software de producción Tecnomatix, un módulo que permita hacer esta tarea. Así, las fábricas podrían reprogramar los robots con los que ya cuentan de una forma fácil y segura sin necesidad de invertir en nuevos dispositivos. Un paso más para hacer realidad las fábricas digitales y para conseguir una industria automovilística mejor preparada que haga frente a la producción en masa personalizada y otros desafíos futuros. 


jueves, 26 de junio de 2014

El reto de la energía en el S.XXI

Según un estudio de Siemens y la Universidad Técnica de Munich, en 2030 la demanda energética mundial se incrementará un 50%, lo que dará lugar a la construcción de un mayor número de centrales generadoras y al incremento de las emisiones contaminantes.

La Unión Europea ya está tomando medidas para paliar esta situación. La directiva 20/20/20 insta a las compañías eléctricas a proporcionar sus servicios en base a un mix energético diversificado, eficiente y sostenible; a que exista una menor dependencia energética entre los países miembros y una mayor convergencia de energías convencionales y renovables; y a que se dé respuesta a uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta Europa: el transporte de energía entre grandes metrópolis, países y centros de producción que cada vez están más alejados.

En España, la situación es aún más acuciante. Nuestra dependencia energética se sitúa en el 79,4% de la energía primaria frente a la media del 53,9% de la UE, lo que genera importantes desequilibrios en nuestra balanza comercial y afecta de forma directa a los precios. Y aunque nuestra capacidad de potencia instalada supone el doble de la que se necesita, exportamos menos de un 4% de la energía que generamos, motivo por el cual la UE nos ha fijado el objetivo a medio plazo de pasar del 3 al 10% de capacidad comercial de intercambio, y nos ha instado a invertir en tecnología para garantizar nuestra eficiencia en la generación y transmisión energética en los próximos años.

Pero si importante es invertir en tecnología, no lo es menos posicionarnos como un actor clave en el panorama energético europeo, pero ¿cómo podemos llevar a cabo este proceso? Apoyándonos en cuatro pilares estratégicos:

·         Instando a crear un mercado único europeo de la energía: En el mundo globalizado en el que nos encontramos no tiene sentido abordar el desafío energético de forma independiente. El vicepresidente de la CE y comisario de la competencia, Joaquín Almunia, urgía hace unos días a la UE a llevar a cabo esta transición para evitar tres peligros: encarecimiento de la energía, problemas serios de seguridad energética y dependencia del gas ruso en algunos países.

·    Instalando las infraestructuras de generación en los lugares más óptimos: Un estudio recientemente publicado por Siemens y el profesor Horst Wildemann señala que Europa podría ahorrar hasta 45.000 millones de euros en sus planes de desarrollo de fuentes renovables de aquí a 2030 si dichas fuentes fueran explotadas en los lugares más adecuados. En este sentido, maximizar la utilización de las centrales de ciclo combinado ya instaladas y construir las eólicas en las ventosas regiones septentrionales del continente europeo, resulta clave.

·      Integrando las renovables en todo el ciclo de gestión de la energía: En 2013, el consumo final procedente de renovables en España fue superior al 16% y la eólica fue la principal fuente de electricidad en este periodo. De hecho, hoy por hoy, podría satisfacer el 60% la demanda energética de nuestro país.

·     Promoviendo el desarrollo de las interconexiones energéticas: Aunque España ha realizado un gran esfuerzo inversor para disponer de excelentes infraestructuras energéticas, están infrautilizadas y no se pueden aprovechar por falta de interconexiones adecuadas. Actualmente, tenemos uno de los niveles de interconexión más bajos de la UE y aunque, estamos ayudando a socios como Red Eléctrica a poner en marcha proyectos tan significativos como Inelfe –que une energéticamente España y Francia y aumentará nuestra capacidad de intercambio hasta los 2.800MW- queda un largo camino por recorrer.

·    Potenciando el establecimiento de Smart Grids o autopistas energéticas: Estas infraestructuras nos permitirían automatizar los recursos energéticos para facilitar su utilización, al mismo tiempo que incrementarían nuestras posibilidades de aprovechar la energía que generamos y ofrecerían información más precisa y en tiempo real a proveedores y consumidores sobre la situación de la red para evitar caídas y corregir a tiempo posibles fallos del sistema.

Nos enfrentamos a uno de los desafíos más importantes de los últimos años y sólo si somos capaces de realizar una política energética unificada podremos racionalizar nuestros recursos y estar más preparados para las nuevas tendencias que seguro planteará el S.XXI en materia energética.




martes, 24 de junio de 2014

La energía que viene

Se habla mucho de la revolución energética que el mundo vivirá en los próximos 50 años, pero al hacerlo pocos saben las implicaciones reales que este cambio conllevará. Para que podáis entenderlo, he seleccionado este vídeo que os servirá para haceros una idea mejor del escenario energético del futuro


Como habréis visto, no se habla de España, aunque los retos energéticos que tiene por delante nuestro país son importantes:
  • Excesiva dependencia de las energías fósiles
  • Producimos más de lo que consumimos, pero no contamos con las infraestructuras necesarias para exportar nuestro excedente energético

Tal y como os imaginaréis la cuestión va mucho más allá, pero os dejo con la intriga hasta el jueves cuando publicaré un post más amplio sobre este tema.

viernes, 20 de junio de 2014

Todo esfuerzo tiene su recompensa

Ahora que Nadal vuelve a ser campeón de Roland Garros, me gustaría aprovechar la ocasión para felicitarle desde aquí. Hace unos años, su tendinitis de rodilla amenazaba con apartarle del terreno de juego, pero su fuerza de voluntad y el no darse por vencido, le impulsó a probar tratamientos experimentales. Uno de ellos, es la máquina AlterG, que permite a los deportistas recuperarse antes de sus lesiones. De cintura para abajo, esta tecnología crea un vacío gravitatorio que reduce el peso corporal hasta un porcentaje mínimo. De este modo, el deportista puede ejercitar sus músculos sin miedo a forzar la zona lesionada.

Os dejo un vídeo explicativo de cómo funciona esta curiosa máquina.

martes, 17 de junio de 2014

"Business to society" para un mundo mejor; Diario El Mundo 15 junio 2014

El mundo evoluciona a velocidad de vértigo. ¿Puede alguien imaginar la vida sin móvil o correo electrónico? Causa escalofríos pensar que Internet empezó a utilizarse de forma masiva hace sólo veinte años. Para hacerse una idea del impacto que producen en las empresas los vertiginosos cambios que vivimos, basta fijarse en Kodak. Fundada por George Eastman en 1888, la centenaria empresa alcanzó su cénit en los noventa. Veinte años después solicitaba el concurso de acreedores. ¿Su problema? El miedo a reinventarse.

Pero también, a lo largo de la historia, contamos con ejemplos destacados de empresas que han sabido adaptarse a los cambios y han puesto en marcha estrategias que han garantizado su supervivencia. Entre ellas, encontramos compañías enfocadas en el B2C, como Casio, o B2B, como Abengoa. Siemens también ha querido mirar al futuro y su apuesta se traduce en lo que llamamos Business to Society (B2S), un nuevo concepto que refleja nuestro compromiso con el desarrollo de soluciones altamente tecnológicas a las megatendencias de la sociedad. Se trata de dejar un planeta mejor a las presentes y futuras generaciones.

Otras compañías también han iniciado este camino. La industria farmacéutica aporta excelentes ejemplos. SBL Vaccin, el laboratorio bacterológico más importante de Suecia, es uno de los mayores distribuidores de vacunas para curar el cólera, una enfermedad que afecta cada año a hasta cinco millones de personas en el mundo. Junto a los desafíos epidemiológicos, aparecen otras megatendencias como el hambre, los desastres naturales, la urbanización, globalización, digitalización y los cambios climático y demográfico. Siemens ha decidido focalizarse en estos cinco últimos.

En la actualidad, el 77% de los españoles vive en áreas metropolitanas y la cifra no para de aumentar. Las ciudades están llamadas a transformarse por completo en las próximas décadas, ya que tendrán que asumir ese incremento de población. Esta sobre-urbanización sólo podrá resolverse con el desarrollo de infraestructuras digitales y físicas adecuadas, que permitan automatizar procesos básicos. Pero las infraestructuras no serán las únicas que tengan que adaptarse a este cambio. A medida que las ciudades vayan absorbiendo los nuevos flujos de población se multiplicarán también los niveles de contaminación. Compañías como Siemens podemos ayudar a drenar esos problemas, además de otros muchos derivados también del cambio climático.

Por otra parte, a pesar del creciente peso de las renovables, la dependencia energética de España será del 68% en 2020. En esa misma fecha, estas fuentes de energía y las de cogeneración permitirán abastecer a un 41% de la población. Sin embargo, nuestra capacidad para producir energía es muy superior a la de consumo, por lo que es crucial el papel de las interconexiones para evacuar ese exceso energético no consumido, además de un mercado único que ayude a equiparar precios, permita ahorrar y aporte seguridad de suministro, tanto a las grandes compañías como a las personas.

Pero ¿cómo serán esas personas? En 2049, uno de cada tres españoles será mayor de 65 años, seremos el país con la población más anciana de Europa. Este cambio demográfico traerá consigo importantes desafíos para el sector sanitario, que cuenta ya con ineficiencias sistémicas que dificultan su viabilidad. Afortunadamente, hay soluciones. Las tecnologías sanitarias en manos de nuestros excelentes profesionales de la salud pueden generar retornos de hasta el 30% y, si nos apoyamos en ellas, podemos no sólo conseguir que nuestro sistema sea sostenible, sino que tenga más calidad para pacientes y profesionales.

La globalización, otra megatendencia imparable, nos obliga a ser cada vez más competitivos si queremos que nuestra economía crezca. En una aldea global, nuestra fábrica de calzado ya no compite con la que está dos naves más abajo, sino con un gran centro ubicado en China que cuenta con mano de obra más barata. Para competir, lo primero que tenemos que hacer es recuperar la tradición por la industria, un sector que en España ha perdido fuelle y ha pasado de representar el 20% del PIB a finales de los noventa a hacerlo en un 15% hoy. Aumentar el tamaño de nuestros centros de producción, favorecer el acceso a la financiación, eliminar trabas administrativas y fomentar la colaboración son algunas de las medidas que debemos tomar. Pero hay algo más, tenemos que integrar las TIC en nuestros procesos y dar la bienvenida a la IV Revolución Industrial y a la fábrica digital.

Fábricas, empresas y toda clase de organismos generan 2,5 trillones de bytes de datos que debemos mirar más rápido y con otros “ojos”, para aprovechar la información que aportan y obtener ventaja competitiva. En 2015, lo que conocemos como Big Data generará una demanda de 4,4 millones de empleos en el mundo. Nos encontramos ante una nueva era del conocimiento, la de la digitalización, algo que está cambiando la forma de trabajar en todos los sectores económicos y sociales y sólo las compañías que se sumen a esta transformación conseguirán triunfar.


Tenemos el diagnóstico y las herramientas para poner solución a los retos de las megatendencias que tendremos que abordar en el futuro. La buena ejecución y la falta de miedo a reinventarse será lo que garantice nuestro éxito. Al fin y al cabo, lo único que no cambia es el cambio. 

jueves, 12 de junio de 2014

Diseñando la fábrica del futuro

Cambiar los muebles de sitio puede ser una ardua tarea, sobre todo cuando no tienes una visión espacial muy desarrollada. Para hacerme una idea, cuando emprendo una empresa de este tipo, recorto en papel de periódico cada mueble y lo pongo en su nuevo lugar, así puedo hacerme una idea del espacio hábil que queda libre. 

Algo similar ocurre cuando hablamos de la construcción o renovación de una fábrica. Afortunadamente, hoy en día existen software digitales que permiten visualizar la planta y corregir todos los aspectos que no nos satisfagan antes de construirla. Es el poder de la IV Revolución industrial y no es ciencia ficción, sino una realidad que ha venido para quedarse. 

Os animo a ver este vídeo y comprobar cuánto podemos ahorrar en tiempo y costes con lo que llamamos la fábrica digital.

martes, 10 de junio de 2014

La fábrica digital: renovarse o morir

Según un informe sobre la industria comunitaria, desarrollado por la Comisión Europea a principios de año, España es el tercer estado donde más ha caído la producción industrial entre 2008 y 2013 debido a la crisis económica y financiera. En concreto, algo más del 30%, lo que sitúa a nuestro país a la cola de la UE, sólo por detrás de Grecia o Chipre. La larga recesión de este sector, se ha llevado ya por delante casi 900.000 puestos de trabajo industriales y ha supuesto el cierre de más de 30.000 fábricas desde 2004.

Son datos escalofriantes que ponen de manifiesto las ineficiencias actuales de nuestro sector industrial. Más aún si pensamos lo complicado que resulta crear una empresa de estas características. Los economistas hablan de un periodo de cinco años durante el cual se deben buscar posibles socios, conseguir la financiación necesaria, seleccionar a los proveedores adecuados y realizar un profundo análisis del mercado que garantice la viabilidad de la fábrica.

Si encontrar una ventaja competitiva era ya complicado antes de que existiera la globalización, imagínense los desafíos a los que se enfrentan las plantas de producción actuales en el contexto de aldea global en el que nos encontramos. La productividad y la flexibilidad aparecen como ingredientes indispensables de las fábricas del futuro, lo que supone producir más, de forma personalizada y en intervalos más cortos sin olvidar la calidad y eficiencia.

Las fábricas que más éxito tendrán serán las que mejor dominen estos procesos y en este punto, la tecnología jugará un papel esencial. Según datos del Minetur, la intensidad inversora de la industria española se ha reducido en el periodo 2000-2011 entre un 35 y un 70% en casi todos los sectores, lo que provoca un cierto riesgo de obsolescencia tecnológica y pone en entredicho la viabilidad y competitividad de nuestra industria.

¿Qué podemos hacer para evitarlo? Además de invertir, debemos empezar a pensar en las fábricas de un modo diferente. Los mapas tridimensionales, procesos automatizados y la producción personalizada a gran escala con software y hardware que permitan digitalizar todos los estadios de la cadena productiva deben convertirse en protagonistas de nuestra industria. Tenemos que dar la bienvenida a la fábrica digital.
Pero, ¿en qué consiste exactamente? Las bases de datos, el cloud computing o internet de las cosas han dado lugar a una revolución que continuará durante años y que en Siemens conocemos como Industria 4.0. Estas nuevas herramientas permiten:
  • Diseñar productos de forma más rápida y personalizada: Hasta hace poco, la puesta en el mercado de un producto podía retrasarse varios años. A la fase de diseño, le seguía la construcción del prototipo y más tarde, una larga lista de pruebas que aseguraban su buen funcionamiento. Hoy, el software de simulación permite agilizar este proceso y reducirlo a meses, eliminando en muchas ocasiones la construcción de un prototipo real.
  • Reducir los costes y tiempos de puesta en marcha de una fábrica: La digitalización permite visualizar en un ordenador todo el proceso previo de fabricación y construcción de una planta de producción, analizar los fallos y resolverlos sin necesidad de haber realizado ninguna inversión previa en materiales. Estos sistemas hacen posible además visionar en tiempo real el puesto del empleado con el fin de mejorar su trabajo y reducir posibles riesgos laborales. Y es que una gestión anticipada de los riesgos puede generar ahorros de hasta el 20% de los costes del proyecto y reducir los tiempos de puesta en marcha entre un 30 y un 60%.
  • Optimizar los procesos de fabricación: En la fábrica digital todos los sistemas están conectados e interactúan entre sí. Esa información nos permite imaginar diferentes escenarios de producción para ver cuál es el más óptimo, resolver de forma automatizada el problema existente en un componente de nuestra cadena para evitar así paradas de producción o regular el consumo energético de la planta para alcanzar una eficiencia mayor.

El potencial es enorme y aunque todavía quedan preguntas por aclarar antes de que la fábrica digital sea una realidad a nivel global, nos enfrentamos a un ahora o nunca. Las industrias de nueva creación deberían ajustarse a los nuevos estándares desde su fundación y mirar hacia el futuro, pero para las fábricas tradicionales también hay soluciones.

El ministro Soria anunciaba el pasado mes de abril un fondo de 688 millones de euros para proyectos de nueva creación. De ellos, entre 25.000 euros y 1,5 millones irán destinados a iniciativas que den como resultado un avance tecnológico en la obtención de nuevos productos, procesos o servicios. Por su parte, Mariano Rajoy presentaba hace unos días un plan de relanzamiento de la economía que incluye también 750 millones de euros para reindustrialización e incremento de la competitividad. Ahora, hay posibilidad de encontrar respaldo financiero a nuestro proyecto y debemos aprovecharlo. Nuestra supervivencia está en juego.

jueves, 5 de junio de 2014

¿Preparados para el futuro?

Durante estos días miles de jóvenes en toda España acuden a una cita ineludible: la selectividad. Los que consigan superar esta prueba de conocimiento y aptitudes tendrán sólo una parte del camino recorrido, ya que la más importante, la de decidir qué quieren ser en el futuro se abrirá ante ellos y creedme no siempre es fácil tomar esta decisión. 

Como sabéis, tengo devoción por las carreras técnicas y me encanta animaros a no tenerles miedo y abrir esa puerta, por eso, hoy quiero compartir con vosotros la experiencia de Conchita, una de nuestras responsables de proyecto en Siemens. Gracias a personas como ella, hoy Baleares y la Península están interconectadas energéticamente, lo que garantiza un mejor suministro a las islas que componen este archipiélago. 

Os dejo este interesante vídeo sobre el proyecto Rómulo realizado junto a nuestro socio Red Eléctrica.

                   

martes, 27 de mayo de 2014

Electricidad para la vida

Por desgracia, todavía hoy existen regiones en las que el acceso a la electricidad es un auténtico privilegio. En Querétaro, México, más de 30.000 personas no saben lo que es vivir con luz. Gracias a proyectos como Luz cerca de todos, esta situación está cambiando y familias como la de Artemio empiezan a descubrir la maravilla de leer un libro de noche o escuchar música junto al fuego. El vídeo no tiene desperdicio, no os lo perdáis:

viernes, 23 de mayo de 2014

¿Qué país queremos ser?; Cinco Dias 5 marzo 2014

“No hay viento a favor para quien no tiene rumbo…” Seneca sabía muy bien lo importante que es tener claro hacia dónde dirigirse. Tanto o más que la fuerza que se emplee en ello. Por eso, tras seis años de dificultades que han puesto a nuestra economía contra las cuerdas, ahora que sopla un ligero viento favorable debemos preguntarnos hacia dónde queremos que nos empuje. Es una brisa frágil e incipiente, que apenas tiene aún fuerza para desplegar por completo las velas de un barco varado durante tanto tiempo. Pero, al fin y al cabo, se trata de viento favorable y debemos aprovecharlo para preguntarnos ¿qué rumbo queremos tomar? ¿qué país queremos ser en el futuro? ¿qué lecciones hemos aprendido de la crisis?
Entre otras cosas porque, en estos momentos, se está configurando un nuevo orden mundial, con varios polos de actividad económica que ejercerán cada vez una mayor hegemonía. No podemos permitirnos el lujo de no actuar, de no dar pasos hacia delante para definir el papel que queremos jugar como país en este nuevo tablero internacional.
Podemos optar por varios caminos… Convertirnos en la 'China de Europa' y apostar por un modelo de producción de bajo coste; desarrollarnos aún más como destino turístico o aprovechar nuestra benigna climatología para atraer a la tercera edad de nuestros vecinos europeos.
Dado que España ha sido uno de los países de nuestro entorno que más ha mejorado su competitividad en el último quinquenio, gracias a la reducción de costes laborales, que el año pasado recibió 60,6 millones de turistas y que el porcentaje de personas mayores de 65 años en Europa crece de forma exponencial, y llegará a ser superior al 30% en 2050, cualquiera de esas tres opciones tendría sentido. Sin embargo, no siempre el camino más fácil es el más idóneo.
En mi opinión existe una vía alternativa. Un camino quizá más pedregoso y árido al principio, pero con un valor de futuro mucho mayor. Se trata de la apuesta por crear una España distinta a la que hemos conocido hasta ahora. Una España innovadora y competitiva, en la que el esfuerzo común se vea recompensado a medio plazo con la creación de un modelo productivo sólido y moderno, capaz de afrontar con mayores garantías las tormentas que, sin duda, volverán a acechar nuestra economía.
En función de si se elije un camino u otro, es preciso tomar unas medidas u otras. No vale la misma hoja de ruta para todos los casos. ¿Qué acciones debemos emprender si queremos ser una España con una economía basada en la innovación? Fundamentalmente incrementar cuatro palancas estratégicas. Lo qué en Siemens denominamos las 4 íes: innovación, industria, infraestructuras e integración.
Más innovación. Hoy dedicamos sólo el 1,4% de nuestro PIB a innovar, cuando países como China ya destinan cerca del 2%. Además del impulso gubernamental, necesitamos más inversiones de las empresas. En Alemania, por ejemplo, dos terceras partes de los fondos destinados a innovación proceden del sector privado, mientras que en nuestro país esa proporción apenas supera el tercio. Por otro lado, necesitamos que el mundo académico y el empresarial estén más alineados, para lo que es imprescindible fomentar la formación dual. Las universidades deberían trabajar más conjuntamente con las empresas para favorecer la transferencia de innovación, lo que permitiría crear más proyectos emprendedores de éxito. Así, esos proyectos podrían crecer y convertirse en compañías de mayor tamaño para competir mejor, salir al exterior y optar a nuevas vías de financiación. También es importante fomentar una estructura jurídica y financiera que favorezca la creación de ‘start up’ y facilite su crecimiento. En Siemens, por ejemplo, acabamos de lanzar un fondo con 100 millones de dólares para invertir en este tipo de compañías.
Más industria. La industria genera empleo de calidad -el 80% es indefinido- y es innovadora –copa el 50% de la innovación del país-. Desgraciadamente, en los últimos años el peso de este sector en nuestra economía ha decrecido sustancialmente y hoy supone sólo el 13% de nuestro PIB. Los países que más rápidamente han remontado el vuelo o menos han sufrido durante esta crisis son aquellos con mayor peso industrial, lo que nos debe hacer reflexionar. Necesitamos políticas que activen la creación y consolidación de industrias de más tamaño, que puedan acceder más  fácilmente a fuentes de financiación y que apuesten por la inversión en tecnología. Adicionalmente, es clave que el Gobierno redoble sus esfuerzos para eliminar la burocracia y articule una política que reduzca los costes energéticos y facilite la competitividad exterior de nuestras empresas. Si alguna enseñanza nos ha dejado la crisis, es la obligación de internacionalizarnos, ya que vivimos en un mundo cada vez más global.
Más infraestructuras. Nuestro país ha dado un gran salto en los últimos años en la construcción de infraestructuras –ferrocarriles, puertos y aeropuertos, vías de conexión, etc.- que aún deben incrementarse para poder vertebrar mejor el tráfico de viajeros, lo que facilitaría el turismo, y el comercio de mercancías para la industria y agricultura. Pero nos falta un segundo paso: crear infraestructuras digitales que sienten las bases para acoger la revolución que viene ­–BIG DATA, Internet de las cosas, etc.- y que permitirá la digitalización de los procesos a través de los algoritmos.
Más integración. España necesita más Europa y Europa necesita más integración para poder competir con los otros grandes focos comerciales del globo, como son China, Estados Unidos, Japón o los llamados países emergentes. Una verdadera unión bancaria, un mercado único de la energía, de las telecomunicaciones y de la economía digital….es condición indispensable para jugar en la primera división de la economía global.

Todo lo que no vaya en esa dirección se convertirá en plomo en las alas. España tiene en sus manos la decisión de tomar una senda u otra. De la opción elegida dependerá, nada más y nada menos, que el futuro de nuestros jóvenes. 

Lee aquí tribuna en Cinco Días