jueves, 13 de marzo de 2014

Si Cervantes levantara la cabeza…

Si Cervantes levantara la cabeza, vería que los gigantes contra los que luchaba su personaje más reconocido ya no son de madera, sino fuertes vigas de hierro con hélices en sus extremos.  Enormes estructuras que juegan un papel esencial para ofrecer al mundo un suministro verde y sostenible. Un aerogenerador produce diariamente una capacidad de energía similar a 1.000 Kg de petróleo sin necesidad de quemar miles de litros de este combustible y por consiguiente, de emitir gases contaminantes a la atmósfera.



Durante esta semana, Barcelona se ha convertido en la capital del “viento” y ha albergado uno de los eventos más importantes del año: EWEA 2014. Todas las empresas y profesionales del sector eólico hemos descubierto las ventajas y oportunidades que ofrece este tipo de energía. Una fuente renovable que ha puesto a España en el radar al ser reconocida con el European Wind Energy Award por ser el primer país del mundo en utilizar esta renovable como primera fuente de electricidad durante un año completo.
La apuesta por el sector eólico en los últimos años ha ayudado al empuje industrial de España y la mejor muestra es que empresas como Iberdrola han llevado a cabo planes de internacionalización que la sitúan como número uno a nivel mundial en generación de este tipo de energía. Y este camino lo está haciendo de la mano de empresas como Siemens que es líder mundial en tecnología e instalaciones.
La eólica genera electricidad libre de carbono en más de 80 países, 24 de los cuales tienen al menos 1.000 MW. En un marco de consumo general y según el Global Wind Energy Council, China fue la nación con más parques eólicos y potencia procedente del viento con 75.564 MW en 2012, seguida por Estados Unidos y Alemania.

Aunque está claro que la “eólica” es una apuesta segura para conseguir el tan ansiado ahorro en combustibles fósiles y la protección del medio ambiente, muchos todavía no conocen todo su potencial. Sin ir más lejos, hace muy poco se descubría que los parques eólicos nos ayudan a frenar el avance de los huracanes. La revista Nature Climate Change recoge la historia de estos científicos que han demostrado cómo los molinos de viento instalados en el mar pueden afectar en gran medida a las tormentas tropicales, reduciendo en un 50% sus picos de viento y hasta un 79% la violencia del huracán. Es decir, las turbinas son de gran ayuda para reducir los daños antes las catástrofes naturales extremas.

Otro dato interesante, que recoge el reciente estudio de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), es que el poder del “viento” puede ahorrar más de 2.000 litros de agua por MWh de electricidad producida. A diferencia de las energías fósiles o de la nuclear, que usan el agua para el enfriamiento y la condensación del vapor que mueve las turbinas, la energía eólica no consume agua. El documento muestra, además, que muchas regiones del mundo, que se enfrentan o lo harán en un futuro a la escasez de agua, cuentan a su vez con el viento adecuado para poder generar energía a partir de esta fuente renovable. Interesantes descubrimientos que ponen de relieve las ventajas de este tipo de fuente de energía para construir un futuro más sostenible para nuestros hijos.


El coche volador



¿Quién no ha imaginado alguna vez un futuro en el que los coches puedan volar y las carreteras se liberen de los grandes atascos? Pues bien, puede que ese futuro esté más cerca de lo que nos imaginamos. Empresas de Estados Unidos e Israel ya están desarrollando prototipos y han conseguido que surquen el cielo. Pero aún tienen muchos obstáculos que superar para que sea una realidad, como mejorar la estabilidad durante el vuelo o conseguir que el coche pueda volar desde la puerta de nuestra casa hasta el lugar al que queramos dirigirnos.


Ahora necesitan una pista para despegar como los aviones, aunque ya se ha conseguido que desde una plataforma de 10 metros, puedan hacerlo de manera vertical, como los helicópteros. Un reto al que también se suman unos estudiantes españoles de ingeniería que están dando forma a su proyecto y pretenden hacerlo volar en Teruel. Aún queda mucho por hacer y muchas bases por sentar, pero lo importante es que se ha empezado a innovar e investigar en este campo. 

viernes, 7 de marzo de 2014

Cuando la innovación es la única salida

Ya lo avisaba Antonio Machado al decir que no existe avance, si no se dan pasos en la dirección correcta. Durante más de cinco años, España ha sido un alumno aplicado y ha puesto en marcha diferentes mecanismos para encaminarse hacia la superación de una crisis financiera sin precedentes. Sin embargo, ni los ajustes en los presupuestos, ni las reformas han servido aún para alcanzar el objetivo esperado. Según los datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), nuestro país crecerá un 0,6% en 2014, por debajo de la media de la Unión Europea (UE) que se sitúa en el 1%, y muy lejos del 1,6% de Alemania. Aunque estos datos podrían parecer positivos a primera vista, se deslucen si los comparamos con países como China o EEUU que esperan un crecimiento económico de entre el 3 y el 7%. 


Si miramos más allá de nuestras fronteras, nos daremos cuenta de que hay otras formas de encarar una crisis. Alternativas que tienen en la innovación un pilar clave para crecer y avanzar. Sólo hay que echar un vistazo al Informe sobre “Innovación Mundial 2013” para observar cómo los países que mejor han encarado el embiste económico son los que más han invertido en I+D. Suiza, Reino Unido y EEUU se encuentran entre las cinco naciones que más invierten en investigación y desarrollo. En el lado opuesto de la balanza, se sitúa España que ocupa el puesto 26 de la lista e invierte hasta un 30% menos que la media europea en I+D.

Esta situación debe cambiar, ya que innovación y crecimiento van de la mano. Así lo indican los datos que aseguran que el 20% de las empresas más innovadoras del mundo crecerán un 62% en los próximos cinco años. Para ello, debemos empezar a hacer las cosas de forma diferente, crear ideas realmente rompedoras y dejar de lado la cultura del miedo para fomentar el aprendizaje a través del error. Sólo así conseguiremos avanzar. 

El lunes pude debatir, en Global Forum Spain 2014, cuál era la mejor manera de hacer crecer nuestro país y hacerlo más competitivo en el mercado económico mundial. Y no ha podido ser en un escenario mejor, en el País Vasco, cuna de la industria española. Su apuesta clara por este sector, que supone un 25% de su Producto Interior Bruto, les ha permitido limitar su tasa de paro entorno al 15% tras seis años de recesión y convertirse en la autonomía que menos daños ha sufrido por la crisis ya que su caída acumulada del PIB es sólo de un 3%. Crecer a través de la industria, es crucial y ha sido el discurso imperante durante toda la jornada. 

Gracias a este foro, en el que pude hablar con personalidades tan importantes como Christine Lagarde o Joaquín Almunia, se han puesto sobre la mesa las claves que nos harán avanzar y resurgir en este contexto de crisis. Y son, a mi juicio, tres: incrementar el tamaño y la productividad de las empresas, apostar por la innovación tecnológica, y fomentar su competitividad para poder internacionalizarse. 

He resumido mi intervención en 4 grandes puntos sobre los que España tiene que trabajar y que he recogido en un reciente artículo en Cinco Días

Innovación: apostar por el conocimiento, el I+D y la tecnología. 

Industria: Su generación de valor añadido y la capacidad para generar puestos de trabajo directos e inducidos así lo demuestran. 

Infraestructuras: contar con mejores dotaciones que acerquen a las personas y favorezcan el intercambio de mercancías. También infraestructuras digitales que nos metan de lleno en la era de la información. 

Integración: Necesitamos una Europa más unida que nos permita competir con otros macroespacios económicos como Estados Unidos, China o los emergentes. Hay que apostar por una auténtica unión bancaria, por un mercado único de la energía o de las telecomunicaciones, etc. 

En un país con una tasa de paro que supera el 25% y donde la mitad de los jóvenes no encuentran trabajo, necesitamos medidas a largo plazo que garanticen el crecimiento de nuestra economía y pongan solución a las grandes losas sociales que ha generado la crisis. España debe tener claras sus metas, hacia dónde se dirige y qué quiere conseguir. Sólo así podremos llegar al destino que nos habíamos marcado.