viernes, 11 de abril de 2014

¿Qué es un cliente fan?

La mitad de vosotros cuando me oís hablar del cliente fan me preguntáis: ¿qué es esto?

Este vídeo os lo resume y dice más que mil palabras...


 

viernes, 4 de abril de 2014

Invertir en tecnología sanitaria sale rentable

Pese a las actuales restricciones presupuestarias, todos sabemos que las organizaciones que innovan e invierten en tiempos de crisis sobreviven mejor a los cambios y logran salir fortalecidas. Este hecho no es excluye a instituciones públicas como la sanidad. De hecho, si equipamos nuestros hospitales con las últimas innovaciones tecnológicas, obtendremos una rentabilidad superior al 30%. Esta es una de las principales conclusiones que se extraen del informe de PwC, Aportación de valor de las tecnologías al sector sanitario, que hemos patrocinado y presentado esta mañana junto con la Secretaria General de Sanidad y Consumo, Pilar Farjas.




Es un dato a tener en cuenta porque uno de los retos a los que se enfrenta nuestro país es garantizar la sostenibilidad del sistema de salud. En 2011, España dedicó el 9,3 % de su PIB al gasto sanitario, una proporción igual al promedio en los países de la OCDE. Un elevado coste que, unido al progresivo envejecimiento de la población y al aumento de las enfermedades crónicas, nos obliga a apostar por las herramientas que estén a nuestro alcance para asegurar que nuestra sanidad siga siendo una de las más competitivas de Europa.

Pero, no sólo es importante asegurar la viabilidad del sector, sino también centrarnos en la mejora de la calidad de vida de los pacientes que sufren cualquier tipo de patología. En este sentido, se hace imprescindible una renovación del sistema y es en este punto, donde las inversiones en tecnologías de diagnóstico precoz y las TIC juegan un papel esencial.

El estudio analiza la contribución de las tecnologías sanitarias en las patologías con mayor número de defunciones, es decir, en las áreas de cardiología, oncología y neurología. Si nos centramos en las patologías del corazón, por cada euro invertido en tecnología cardíaca (como el diagnóstico genómico, la tomografía computarizada o la resonancia magnética) se obtiene un beneficio en términos de reducción de la estancia hospitalaria, disminución de la tasa de morbilidad y descenso del número de defunciones de un 47%.

Algo similar ocurre cuando hablamos de la tasa de mortalidad en enfermedades oncológicas. En este caso, por cada euro invertido en tecnologías médicas como los rayos X, la medicina nuclear o la imagen molecular, se ha conseguido un beneficio en términos de reducción de la estancia hospitalaria e incremento de la edad media de defunción de un 36% entre 2001 y 2011.

Al hablar de neurología, la situación es algo distinta, aunque se sigue apreciando un incremento de la rentabilidad de un 11%. Este informe prevé que en España las enfermedades cerebrovasculares podrían afectar a 1,1 millones de ciudadanos y generar un gasto de 10.000 millones de euros anuales sólo en el tratamiento de personas que sufran demencia. Pero este presupuesto podría disminuir considerablemente con la aplicación de tecnologías neurofisiológicas, telemedicina o ultrasonidos, entre otras.

Está demostrado que las innovaciones en tecnología sanitaria ahorran tiempo a paciente y clínico, lo que redunda en un ahorro de costes; mejoran el acceso al sistema sanitario, la efectividad del diagnóstico, el control de la enfermedad o el tratamiento. Todo ello, beneficia la toma de decisiones, la calidad del servicio y lo que es más importante, la vida de los pacientes y su entorno. Por todas estas razones, no hay duda de que la inversión en tecnología debería convertirse un una pieza clave en el futuro del sistema sanitario.

Puedes consultar el estudio aquí: http://ow.ly/vqiw0

martes, 1 de abril de 2014

Del tranvía a la Industria 4.0: 119 años contigo

¿Sabíais que la esperanza de vida de las compañías españolas se sitúa entre los 5 y los 15 años? Este número se hace más pequeño si nos fijamos en las empresas de nueva creación ya que 4 de cada 10 no logran superar su primer año de vida. Sin embargo, hay un grupo de “privilegiadas” que han hecho frente a una Guerra Civil, a un duro período de autarquía, a 36 años de dictadura, la crisis del petróleo, la transición democrática, la entrada de España en la Unión Europea y a los nuevos retos de la globalización. Estamos muy orgullosos de celebrar que Siemens se encuentra dentro de este club “centenario” y de ser una de las más antiguas de nuestro país. De hecho, si Siemens cotizara en el IBEX-35, sería la tercera compañía más antigua de todo el Índice.


Fue un 1 de abril de 1895 cuando Siemens aterrizó en la madrileña Carrera de San Jerónimo. Durante el primer cuarto de siglo, conseguimos grandes hitos como la circulación del primer tranvía en las calles barcelonesas y el suministro de cinco rotativas para el diario ABC. Éxitos que se fueron sumando conforme pasaron los años con la construcción de varias fábricas a lo largo y ancho del país, el desarrollo del AVE, la instalación de turbinas eólicas o la implantación de tecnología sanitaria que permitía un diagnóstico precoz de todo tipo de enfermedades. Incluso, hemos sido capaces de exportar nuestros éxitos a lugares tan recónditos como La Meca.

Creo firmemente que el secreto de la “inmortalidad” de las empresas reside en su capacidad para adaptarse al cambio. El corcho flota en el agua mientras que la piedra se hunde irremediablemente. Es una metáfora muy acertada que describe el entorno voluble y dinámico en el que nos movemos.

Saber reinventarse es esencial porque es la única manera de hacer frente a los envites que no ves venir. Un buen ejemplo de lo que os estoy hablando, lo encontramos en la industria. ¿Sabíais que la producción industrial española se ha reducido un 30% entre 2008 y 2013, frente al 12% de la Unión Europea? La tecnología abre la puerta a la mejora de estos datos. Nos encontramos en la era del Internet de las cosas y esto supone una ayuda inestimable para la consecución de nuestros objetivos. En la fábrica de SEAT de Martorell, por ejemplo, ya cuentan con lo último en innovación para adaptar su fábrica a los requisitos de la Industria 4.0. Para ello, se ha implantado un Sistema Piloto en sus fábricas que permite conseguir una óptima gestión de sus instalaciones a la hora de monitorizar y reducir sus consumos.

La mejor forma de alcanzar el cambio es a través de la innovación y la visión de futuro. Anticiparse a las necesidades de los clientes es esencial para estar siempre a la vanguardia y ser un referente en los sectores de nuestros negocios. Un buen ejemplo lo encontramos en el envejecimiento paulatino de la población que está conllevando un aumento de los enfermos de alzheimer. Según el último informe de la revista “Neurology”, los casos de esta enfermedad se triplicarán en 40 años debido al incremento de la esperanza de vida. Por este motivo, en Siemens, estamos trabajando para avanzar en el diagnóstico más temprano de las enfermedades neurodegenerativas. En 2011, abrimos la primera fábrica de radiofármacos PETNET en Arganda del Rey (Madrid). Gracias a nuestras instalaciones, podemos producir Amyvid, fármaco sirve para detectar las primeras señales de la presencia de alzheimer.

No sólo es importante dar respuesta a los retos socioeconómicos que vivimos sino que hay que crear soluciones encaminadas a transformar nuestro entorno. Sin ir más lejos, acabamos de inaugurar la primera metrolinera de España que es capaz de recarga coches eléctricos aprovechando el frenado de los trenes del suburbano madrileño. Lo que se traduce en menor consumo energético y en una reducción significativa en los niveles de contaminación.

Debemos recuperar la importancia del largo plazo y pensar más allá de lo que ocurrirá mañana. El mundo necesita soluciones duraderas y para tener un lugar destacado en él, España tiene que tener claras sus metas, hacia dónde se dirige y qué quiere conseguir. Y siempre tendrá en Siemens un gran aliado.