viernes, 4 de abril de 2014

Invertir en tecnología sanitaria sale rentable

Pese a las actuales restricciones presupuestarias, todos sabemos que las organizaciones que innovan e invierten en tiempos de crisis sobreviven mejor a los cambios y logran salir fortalecidas. Este hecho no es excluye a instituciones públicas como la sanidad. De hecho, si equipamos nuestros hospitales con las últimas innovaciones tecnológicas, obtendremos una rentabilidad superior al 30%. Esta es una de las principales conclusiones que se extraen del informe de PwC, Aportación de valor de las tecnologías al sector sanitario, que hemos patrocinado y presentado esta mañana junto con la Secretaria General de Sanidad y Consumo, Pilar Farjas.




Es un dato a tener en cuenta porque uno de los retos a los que se enfrenta nuestro país es garantizar la sostenibilidad del sistema de salud. En 2011, España dedicó el 9,3 % de su PIB al gasto sanitario, una proporción igual al promedio en los países de la OCDE. Un elevado coste que, unido al progresivo envejecimiento de la población y al aumento de las enfermedades crónicas, nos obliga a apostar por las herramientas que estén a nuestro alcance para asegurar que nuestra sanidad siga siendo una de las más competitivas de Europa.

Pero, no sólo es importante asegurar la viabilidad del sector, sino también centrarnos en la mejora de la calidad de vida de los pacientes que sufren cualquier tipo de patología. En este sentido, se hace imprescindible una renovación del sistema y es en este punto, donde las inversiones en tecnologías de diagnóstico precoz y las TIC juegan un papel esencial.

El estudio analiza la contribución de las tecnologías sanitarias en las patologías con mayor número de defunciones, es decir, en las áreas de cardiología, oncología y neurología. Si nos centramos en las patologías del corazón, por cada euro invertido en tecnología cardíaca (como el diagnóstico genómico, la tomografía computarizada o la resonancia magnética) se obtiene un beneficio en términos de reducción de la estancia hospitalaria, disminución de la tasa de morbilidad y descenso del número de defunciones de un 47%.

Algo similar ocurre cuando hablamos de la tasa de mortalidad en enfermedades oncológicas. En este caso, por cada euro invertido en tecnologías médicas como los rayos X, la medicina nuclear o la imagen molecular, se ha conseguido un beneficio en términos de reducción de la estancia hospitalaria e incremento de la edad media de defunción de un 36% entre 2001 y 2011.

Al hablar de neurología, la situación es algo distinta, aunque se sigue apreciando un incremento de la rentabilidad de un 11%. Este informe prevé que en España las enfermedades cerebrovasculares podrían afectar a 1,1 millones de ciudadanos y generar un gasto de 10.000 millones de euros anuales sólo en el tratamiento de personas que sufran demencia. Pero este presupuesto podría disminuir considerablemente con la aplicación de tecnologías neurofisiológicas, telemedicina o ultrasonidos, entre otras.

Está demostrado que las innovaciones en tecnología sanitaria ahorran tiempo a paciente y clínico, lo que redunda en un ahorro de costes; mejoran el acceso al sistema sanitario, la efectividad del diagnóstico, el control de la enfermedad o el tratamiento. Todo ello, beneficia la toma de decisiones, la calidad del servicio y lo que es más importante, la vida de los pacientes y su entorno. Por todas estas razones, no hay duda de que la inversión en tecnología debería convertirse un una pieza clave en el futuro del sistema sanitario.

Puedes consultar el estudio aquí: http://ow.ly/vqiw0

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