jueves, 26 de junio de 2014

El reto de la energía en el S.XXI

Según un estudio de Siemens y la Universidad Técnica de Munich, en 2030 la demanda energética mundial se incrementará un 50%, lo que dará lugar a la construcción de un mayor número de centrales generadoras y al incremento de las emisiones contaminantes.

La Unión Europea ya está tomando medidas para paliar esta situación. La directiva 20/20/20 insta a las compañías eléctricas a proporcionar sus servicios en base a un mix energético diversificado, eficiente y sostenible; a que exista una menor dependencia energética entre los países miembros y una mayor convergencia de energías convencionales y renovables; y a que se dé respuesta a uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta Europa: el transporte de energía entre grandes metrópolis, países y centros de producción que cada vez están más alejados.

En España, la situación es aún más acuciante. Nuestra dependencia energética se sitúa en el 79,4% de la energía primaria frente a la media del 53,9% de la UE, lo que genera importantes desequilibrios en nuestra balanza comercial y afecta de forma directa a los precios. Y aunque nuestra capacidad de potencia instalada supone el doble de la que se necesita, exportamos menos de un 4% de la energía que generamos, motivo por el cual la UE nos ha fijado el objetivo a medio plazo de pasar del 3 al 10% de capacidad comercial de intercambio, y nos ha instado a invertir en tecnología para garantizar nuestra eficiencia en la generación y transmisión energética en los próximos años.

Pero si importante es invertir en tecnología, no lo es menos posicionarnos como un actor clave en el panorama energético europeo, pero ¿cómo podemos llevar a cabo este proceso? Apoyándonos en cuatro pilares estratégicos:

·         Instando a crear un mercado único europeo de la energía: En el mundo globalizado en el que nos encontramos no tiene sentido abordar el desafío energético de forma independiente. El vicepresidente de la CE y comisario de la competencia, Joaquín Almunia, urgía hace unos días a la UE a llevar a cabo esta transición para evitar tres peligros: encarecimiento de la energía, problemas serios de seguridad energética y dependencia del gas ruso en algunos países.

·    Instalando las infraestructuras de generación en los lugares más óptimos: Un estudio recientemente publicado por Siemens y el profesor Horst Wildemann señala que Europa podría ahorrar hasta 45.000 millones de euros en sus planes de desarrollo de fuentes renovables de aquí a 2030 si dichas fuentes fueran explotadas en los lugares más adecuados. En este sentido, maximizar la utilización de las centrales de ciclo combinado ya instaladas y construir las eólicas en las ventosas regiones septentrionales del continente europeo, resulta clave.

·      Integrando las renovables en todo el ciclo de gestión de la energía: En 2013, el consumo final procedente de renovables en España fue superior al 16% y la eólica fue la principal fuente de electricidad en este periodo. De hecho, hoy por hoy, podría satisfacer el 60% la demanda energética de nuestro país.

·     Promoviendo el desarrollo de las interconexiones energéticas: Aunque España ha realizado un gran esfuerzo inversor para disponer de excelentes infraestructuras energéticas, están infrautilizadas y no se pueden aprovechar por falta de interconexiones adecuadas. Actualmente, tenemos uno de los niveles de interconexión más bajos de la UE y aunque, estamos ayudando a socios como Red Eléctrica a poner en marcha proyectos tan significativos como Inelfe –que une energéticamente España y Francia y aumentará nuestra capacidad de intercambio hasta los 2.800MW- queda un largo camino por recorrer.

·    Potenciando el establecimiento de Smart Grids o autopistas energéticas: Estas infraestructuras nos permitirían automatizar los recursos energéticos para facilitar su utilización, al mismo tiempo que incrementarían nuestras posibilidades de aprovechar la energía que generamos y ofrecerían información más precisa y en tiempo real a proveedores y consumidores sobre la situación de la red para evitar caídas y corregir a tiempo posibles fallos del sistema.

Nos enfrentamos a uno de los desafíos más importantes de los últimos años y sólo si somos capaces de realizar una política energética unificada podremos racionalizar nuestros recursos y estar más preparados para las nuevas tendencias que seguro planteará el S.XXI en materia energética.




martes, 24 de junio de 2014

La energía que viene

Se habla mucho de la revolución energética que el mundo vivirá en los próximos 50 años, pero al hacerlo pocos saben las implicaciones reales que este cambio conllevará. Para que podáis entenderlo, he seleccionado este vídeo que os servirá para haceros una idea mejor del escenario energético del futuro


Como habréis visto, no se habla de España, aunque los retos energéticos que tiene por delante nuestro país son importantes:
  • Excesiva dependencia de las energías fósiles
  • Producimos más de lo que consumimos, pero no contamos con las infraestructuras necesarias para exportar nuestro excedente energético

Tal y como os imaginaréis la cuestión va mucho más allá, pero os dejo con la intriga hasta el jueves cuando publicaré un post más amplio sobre este tema.

viernes, 20 de junio de 2014

Todo esfuerzo tiene su recompensa

Ahora que Nadal vuelve a ser campeón de Roland Garros, me gustaría aprovechar la ocasión para felicitarle desde aquí. Hace unos años, su tendinitis de rodilla amenazaba con apartarle del terreno de juego, pero su fuerza de voluntad y el no darse por vencido, le impulsó a probar tratamientos experimentales. Uno de ellos, es la máquina AlterG, que permite a los deportistas recuperarse antes de sus lesiones. De cintura para abajo, esta tecnología crea un vacío gravitatorio que reduce el peso corporal hasta un porcentaje mínimo. De este modo, el deportista puede ejercitar sus músculos sin miedo a forzar la zona lesionada.

Os dejo un vídeo explicativo de cómo funciona esta curiosa máquina.

martes, 17 de junio de 2014

"Business to society" para un mundo mejor; Diario El Mundo 15 junio 2014

El mundo evoluciona a velocidad de vértigo. ¿Puede alguien imaginar la vida sin móvil o correo electrónico? Causa escalofríos pensar que Internet empezó a utilizarse de forma masiva hace sólo veinte años. Para hacerse una idea del impacto que producen en las empresas los vertiginosos cambios que vivimos, basta fijarse en Kodak. Fundada por George Eastman en 1888, la centenaria empresa alcanzó su cénit en los noventa. Veinte años después solicitaba el concurso de acreedores. ¿Su problema? El miedo a reinventarse.

Pero también, a lo largo de la historia, contamos con ejemplos destacados de empresas que han sabido adaptarse a los cambios y han puesto en marcha estrategias que han garantizado su supervivencia. Entre ellas, encontramos compañías enfocadas en el B2C, como Casio, o B2B, como Abengoa. Siemens también ha querido mirar al futuro y su apuesta se traduce en lo que llamamos Business to Society (B2S), un nuevo concepto que refleja nuestro compromiso con el desarrollo de soluciones altamente tecnológicas a las megatendencias de la sociedad. Se trata de dejar un planeta mejor a las presentes y futuras generaciones.

Otras compañías también han iniciado este camino. La industria farmacéutica aporta excelentes ejemplos. SBL Vaccin, el laboratorio bacterológico más importante de Suecia, es uno de los mayores distribuidores de vacunas para curar el cólera, una enfermedad que afecta cada año a hasta cinco millones de personas en el mundo. Junto a los desafíos epidemiológicos, aparecen otras megatendencias como el hambre, los desastres naturales, la urbanización, globalización, digitalización y los cambios climático y demográfico. Siemens ha decidido focalizarse en estos cinco últimos.

En la actualidad, el 77% de los españoles vive en áreas metropolitanas y la cifra no para de aumentar. Las ciudades están llamadas a transformarse por completo en las próximas décadas, ya que tendrán que asumir ese incremento de población. Esta sobre-urbanización sólo podrá resolverse con el desarrollo de infraestructuras digitales y físicas adecuadas, que permitan automatizar procesos básicos. Pero las infraestructuras no serán las únicas que tengan que adaptarse a este cambio. A medida que las ciudades vayan absorbiendo los nuevos flujos de población se multiplicarán también los niveles de contaminación. Compañías como Siemens podemos ayudar a drenar esos problemas, además de otros muchos derivados también del cambio climático.

Por otra parte, a pesar del creciente peso de las renovables, la dependencia energética de España será del 68% en 2020. En esa misma fecha, estas fuentes de energía y las de cogeneración permitirán abastecer a un 41% de la población. Sin embargo, nuestra capacidad para producir energía es muy superior a la de consumo, por lo que es crucial el papel de las interconexiones para evacuar ese exceso energético no consumido, además de un mercado único que ayude a equiparar precios, permita ahorrar y aporte seguridad de suministro, tanto a las grandes compañías como a las personas.

Pero ¿cómo serán esas personas? En 2049, uno de cada tres españoles será mayor de 65 años, seremos el país con la población más anciana de Europa. Este cambio demográfico traerá consigo importantes desafíos para el sector sanitario, que cuenta ya con ineficiencias sistémicas que dificultan su viabilidad. Afortunadamente, hay soluciones. Las tecnologías sanitarias en manos de nuestros excelentes profesionales de la salud pueden generar retornos de hasta el 30% y, si nos apoyamos en ellas, podemos no sólo conseguir que nuestro sistema sea sostenible, sino que tenga más calidad para pacientes y profesionales.

La globalización, otra megatendencia imparable, nos obliga a ser cada vez más competitivos si queremos que nuestra economía crezca. En una aldea global, nuestra fábrica de calzado ya no compite con la que está dos naves más abajo, sino con un gran centro ubicado en China que cuenta con mano de obra más barata. Para competir, lo primero que tenemos que hacer es recuperar la tradición por la industria, un sector que en España ha perdido fuelle y ha pasado de representar el 20% del PIB a finales de los noventa a hacerlo en un 15% hoy. Aumentar el tamaño de nuestros centros de producción, favorecer el acceso a la financiación, eliminar trabas administrativas y fomentar la colaboración son algunas de las medidas que debemos tomar. Pero hay algo más, tenemos que integrar las TIC en nuestros procesos y dar la bienvenida a la IV Revolución Industrial y a la fábrica digital.

Fábricas, empresas y toda clase de organismos generan 2,5 trillones de bytes de datos que debemos mirar más rápido y con otros “ojos”, para aprovechar la información que aportan y obtener ventaja competitiva. En 2015, lo que conocemos como Big Data generará una demanda de 4,4 millones de empleos en el mundo. Nos encontramos ante una nueva era del conocimiento, la de la digitalización, algo que está cambiando la forma de trabajar en todos los sectores económicos y sociales y sólo las compañías que se sumen a esta transformación conseguirán triunfar.


Tenemos el diagnóstico y las herramientas para poner solución a los retos de las megatendencias que tendremos que abordar en el futuro. La buena ejecución y la falta de miedo a reinventarse será lo que garantice nuestro éxito. Al fin y al cabo, lo único que no cambia es el cambio. 

jueves, 12 de junio de 2014

Diseñando la fábrica del futuro

Cambiar los muebles de sitio puede ser una ardua tarea, sobre todo cuando no tienes una visión espacial muy desarrollada. Para hacerme una idea, cuando emprendo una empresa de este tipo, recorto en papel de periódico cada mueble y lo pongo en su nuevo lugar, así puedo hacerme una idea del espacio hábil que queda libre. 

Algo similar ocurre cuando hablamos de la construcción o renovación de una fábrica. Afortunadamente, hoy en día existen software digitales que permiten visualizar la planta y corregir todos los aspectos que no nos satisfagan antes de construirla. Es el poder de la IV Revolución industrial y no es ciencia ficción, sino una realidad que ha venido para quedarse. 

Os animo a ver este vídeo y comprobar cuánto podemos ahorrar en tiempo y costes con lo que llamamos la fábrica digital.

martes, 10 de junio de 2014

La fábrica digital: renovarse o morir

Según un informe sobre la industria comunitaria, desarrollado por la Comisión Europea a principios de año, España es el tercer estado donde más ha caído la producción industrial entre 2008 y 2013 debido a la crisis económica y financiera. En concreto, algo más del 30%, lo que sitúa a nuestro país a la cola de la UE, sólo por detrás de Grecia o Chipre. La larga recesión de este sector, se ha llevado ya por delante casi 900.000 puestos de trabajo industriales y ha supuesto el cierre de más de 30.000 fábricas desde 2004.

Son datos escalofriantes que ponen de manifiesto las ineficiencias actuales de nuestro sector industrial. Más aún si pensamos lo complicado que resulta crear una empresa de estas características. Los economistas hablan de un periodo de cinco años durante el cual se deben buscar posibles socios, conseguir la financiación necesaria, seleccionar a los proveedores adecuados y realizar un profundo análisis del mercado que garantice la viabilidad de la fábrica.

Si encontrar una ventaja competitiva era ya complicado antes de que existiera la globalización, imagínense los desafíos a los que se enfrentan las plantas de producción actuales en el contexto de aldea global en el que nos encontramos. La productividad y la flexibilidad aparecen como ingredientes indispensables de las fábricas del futuro, lo que supone producir más, de forma personalizada y en intervalos más cortos sin olvidar la calidad y eficiencia.

Las fábricas que más éxito tendrán serán las que mejor dominen estos procesos y en este punto, la tecnología jugará un papel esencial. Según datos del Minetur, la intensidad inversora de la industria española se ha reducido en el periodo 2000-2011 entre un 35 y un 70% en casi todos los sectores, lo que provoca un cierto riesgo de obsolescencia tecnológica y pone en entredicho la viabilidad y competitividad de nuestra industria.

¿Qué podemos hacer para evitarlo? Además de invertir, debemos empezar a pensar en las fábricas de un modo diferente. Los mapas tridimensionales, procesos automatizados y la producción personalizada a gran escala con software y hardware que permitan digitalizar todos los estadios de la cadena productiva deben convertirse en protagonistas de nuestra industria. Tenemos que dar la bienvenida a la fábrica digital.
Pero, ¿en qué consiste exactamente? Las bases de datos, el cloud computing o internet de las cosas han dado lugar a una revolución que continuará durante años y que en Siemens conocemos como Industria 4.0. Estas nuevas herramientas permiten:
  • Diseñar productos de forma más rápida y personalizada: Hasta hace poco, la puesta en el mercado de un producto podía retrasarse varios años. A la fase de diseño, le seguía la construcción del prototipo y más tarde, una larga lista de pruebas que aseguraban su buen funcionamiento. Hoy, el software de simulación permite agilizar este proceso y reducirlo a meses, eliminando en muchas ocasiones la construcción de un prototipo real.
  • Reducir los costes y tiempos de puesta en marcha de una fábrica: La digitalización permite visualizar en un ordenador todo el proceso previo de fabricación y construcción de una planta de producción, analizar los fallos y resolverlos sin necesidad de haber realizado ninguna inversión previa en materiales. Estos sistemas hacen posible además visionar en tiempo real el puesto del empleado con el fin de mejorar su trabajo y reducir posibles riesgos laborales. Y es que una gestión anticipada de los riesgos puede generar ahorros de hasta el 20% de los costes del proyecto y reducir los tiempos de puesta en marcha entre un 30 y un 60%.
  • Optimizar los procesos de fabricación: En la fábrica digital todos los sistemas están conectados e interactúan entre sí. Esa información nos permite imaginar diferentes escenarios de producción para ver cuál es el más óptimo, resolver de forma automatizada el problema existente en un componente de nuestra cadena para evitar así paradas de producción o regular el consumo energético de la planta para alcanzar una eficiencia mayor.

El potencial es enorme y aunque todavía quedan preguntas por aclarar antes de que la fábrica digital sea una realidad a nivel global, nos enfrentamos a un ahora o nunca. Las industrias de nueva creación deberían ajustarse a los nuevos estándares desde su fundación y mirar hacia el futuro, pero para las fábricas tradicionales también hay soluciones.

El ministro Soria anunciaba el pasado mes de abril un fondo de 688 millones de euros para proyectos de nueva creación. De ellos, entre 25.000 euros y 1,5 millones irán destinados a iniciativas que den como resultado un avance tecnológico en la obtención de nuevos productos, procesos o servicios. Por su parte, Mariano Rajoy presentaba hace unos días un plan de relanzamiento de la economía que incluye también 750 millones de euros para reindustrialización e incremento de la competitividad. Ahora, hay posibilidad de encontrar respaldo financiero a nuestro proyecto y debemos aprovecharlo. Nuestra supervivencia está en juego.

jueves, 5 de junio de 2014

¿Preparados para el futuro?

Durante estos días miles de jóvenes en toda España acuden a una cita ineludible: la selectividad. Los que consigan superar esta prueba de conocimiento y aptitudes tendrán sólo una parte del camino recorrido, ya que la más importante, la de decidir qué quieren ser en el futuro se abrirá ante ellos y creedme no siempre es fácil tomar esta decisión. 

Como sabéis, tengo devoción por las carreras técnicas y me encanta animaros a no tenerles miedo y abrir esa puerta, por eso, hoy quiero compartir con vosotros la experiencia de Conchita, una de nuestras responsables de proyecto en Siemens. Gracias a personas como ella, hoy Baleares y la Península están interconectadas energéticamente, lo que garantiza un mejor suministro a las islas que componen este archipiélago. 

Os dejo este interesante vídeo sobre el proyecto Rómulo realizado junto a nuestro socio Red Eléctrica.