martes, 17 de junio de 2014

"Business to society" para un mundo mejor; Diario El Mundo 15 junio 2014

El mundo evoluciona a velocidad de vértigo. ¿Puede alguien imaginar la vida sin móvil o correo electrónico? Causa escalofríos pensar que Internet empezó a utilizarse de forma masiva hace sólo veinte años. Para hacerse una idea del impacto que producen en las empresas los vertiginosos cambios que vivimos, basta fijarse en Kodak. Fundada por George Eastman en 1888, la centenaria empresa alcanzó su cénit en los noventa. Veinte años después solicitaba el concurso de acreedores. ¿Su problema? El miedo a reinventarse.

Pero también, a lo largo de la historia, contamos con ejemplos destacados de empresas que han sabido adaptarse a los cambios y han puesto en marcha estrategias que han garantizado su supervivencia. Entre ellas, encontramos compañías enfocadas en el B2C, como Casio, o B2B, como Abengoa. Siemens también ha querido mirar al futuro y su apuesta se traduce en lo que llamamos Business to Society (B2S), un nuevo concepto que refleja nuestro compromiso con el desarrollo de soluciones altamente tecnológicas a las megatendencias de la sociedad. Se trata de dejar un planeta mejor a las presentes y futuras generaciones.

Otras compañías también han iniciado este camino. La industria farmacéutica aporta excelentes ejemplos. SBL Vaccin, el laboratorio bacterológico más importante de Suecia, es uno de los mayores distribuidores de vacunas para curar el cólera, una enfermedad que afecta cada año a hasta cinco millones de personas en el mundo. Junto a los desafíos epidemiológicos, aparecen otras megatendencias como el hambre, los desastres naturales, la urbanización, globalización, digitalización y los cambios climático y demográfico. Siemens ha decidido focalizarse en estos cinco últimos.

En la actualidad, el 77% de los españoles vive en áreas metropolitanas y la cifra no para de aumentar. Las ciudades están llamadas a transformarse por completo en las próximas décadas, ya que tendrán que asumir ese incremento de población. Esta sobre-urbanización sólo podrá resolverse con el desarrollo de infraestructuras digitales y físicas adecuadas, que permitan automatizar procesos básicos. Pero las infraestructuras no serán las únicas que tengan que adaptarse a este cambio. A medida que las ciudades vayan absorbiendo los nuevos flujos de población se multiplicarán también los niveles de contaminación. Compañías como Siemens podemos ayudar a drenar esos problemas, además de otros muchos derivados también del cambio climático.

Por otra parte, a pesar del creciente peso de las renovables, la dependencia energética de España será del 68% en 2020. En esa misma fecha, estas fuentes de energía y las de cogeneración permitirán abastecer a un 41% de la población. Sin embargo, nuestra capacidad para producir energía es muy superior a la de consumo, por lo que es crucial el papel de las interconexiones para evacuar ese exceso energético no consumido, además de un mercado único que ayude a equiparar precios, permita ahorrar y aporte seguridad de suministro, tanto a las grandes compañías como a las personas.

Pero ¿cómo serán esas personas? En 2049, uno de cada tres españoles será mayor de 65 años, seremos el país con la población más anciana de Europa. Este cambio demográfico traerá consigo importantes desafíos para el sector sanitario, que cuenta ya con ineficiencias sistémicas que dificultan su viabilidad. Afortunadamente, hay soluciones. Las tecnologías sanitarias en manos de nuestros excelentes profesionales de la salud pueden generar retornos de hasta el 30% y, si nos apoyamos en ellas, podemos no sólo conseguir que nuestro sistema sea sostenible, sino que tenga más calidad para pacientes y profesionales.

La globalización, otra megatendencia imparable, nos obliga a ser cada vez más competitivos si queremos que nuestra economía crezca. En una aldea global, nuestra fábrica de calzado ya no compite con la que está dos naves más abajo, sino con un gran centro ubicado en China que cuenta con mano de obra más barata. Para competir, lo primero que tenemos que hacer es recuperar la tradición por la industria, un sector que en España ha perdido fuelle y ha pasado de representar el 20% del PIB a finales de los noventa a hacerlo en un 15% hoy. Aumentar el tamaño de nuestros centros de producción, favorecer el acceso a la financiación, eliminar trabas administrativas y fomentar la colaboración son algunas de las medidas que debemos tomar. Pero hay algo más, tenemos que integrar las TIC en nuestros procesos y dar la bienvenida a la IV Revolución Industrial y a la fábrica digital.

Fábricas, empresas y toda clase de organismos generan 2,5 trillones de bytes de datos que debemos mirar más rápido y con otros “ojos”, para aprovechar la información que aportan y obtener ventaja competitiva. En 2015, lo que conocemos como Big Data generará una demanda de 4,4 millones de empleos en el mundo. Nos encontramos ante una nueva era del conocimiento, la de la digitalización, algo que está cambiando la forma de trabajar en todos los sectores económicos y sociales y sólo las compañías que se sumen a esta transformación conseguirán triunfar.


Tenemos el diagnóstico y las herramientas para poner solución a los retos de las megatendencias que tendremos que abordar en el futuro. La buena ejecución y la falta de miedo a reinventarse será lo que garantice nuestro éxito. Al fin y al cabo, lo único que no cambia es el cambio. 

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