martes, 9 de diciembre de 2014

Alta tecnología y pymes industriales, de utopía a realidad

El tamaño de las empresas y la competitividad de la economía de un país siempre van de la mano. En el caso de España, el 99,9% de nuestro tejido empresarial está representado por pymes, lo que ha supuesto históricamente un hándicap para adaptarnos a un mercado global cada vez más exigente. Si nos centramos en las llamadas pymes industriales, éstas sólo suponen el 8,3% de ese tejido, pero emplean al 17,1% de los trabajadores con ocupación y representan el 26,5% del total del valor añadido que produce el conjunto global de las pymes españolas.

Evolucionamos hacia un panorama industrial en el que la personalización de la producción en masa está a la orden del día. Cuando nos compramos un coche o vamos a amueblar el salón de nuestra casa, ya no nos conformamos con un modelo que viene predeterminado de fábrica, sino que lo configuramos en base a nuestros gustos. Si adaptarse a esta IV Revolución Industrial supone un nuevo reto para las grandes empresas del sector, para las pymes industriales se convierte en una cuestión de supervivencia.

Para este grupo de pequeñas y medianas empresas, la crisis económica reinante ha hecho que la línea entre subsistir y desaparecer sea cada vez más delgada. Subirse al tren de la digitalización de la producción es ya un imperativo para que la balanza caiga del lado “bueno” Pero, ¿cómo conseguimos que no se queden en tierra? Con alta tecnología.

Siempre asociamos alta tecnología con grandes organizaciones, es natural. Ellas son las que tienen más recursos para invertir en I+D+i y contar con las soluciones tecnológicas más avanzadas, y eso les permite fabricar productos de alto valor añadido. ¿Y qué ocurre con las pymes? Pues que la mayoría de ellas están fabricando productos para el siglo XX en el siglo XXI.

La dificultad para acceder a fuentes de financiación es una de las causas de que se estén quedando obsoletas. Una situación preocupante si tenemos en cuenta que, utilizando las soluciones tecnológicas adecuadas, podrían (y pienso en alto):

  • Conseguir ciclos de desarrollo más cortos 
  • Simplificar los productos y su fabricación 
  • Hacer frente al aumento de demanda de productos personalizados en masa, sin penalizar los precios • Ofrecer mayor valor añadido 
  • Beneficiarse de un menor coste de la energía al aprovechar los momentos con tarifas más bajas para producir la gama más intensa en consumo energético 
  • Planificar el mantenimiento preventivo de sus fábricas y adelantarse a posibles fallos, a través de paradas programadas en función de información facilitada por la propia maquinaría. 

Se trata, por tanto, de apostar por una modernización tecnológica que sin duda reportaría un alto retorno de la inversión. Pero para que la combinación de alta tecnología y pymes industriales deje de ser una utopía y se convierta en realidad, deben existir AYUDAS. En esta dirección, la Unión Europea ha puesto en marcha el proyecto de promoción de la innovación de mayor envergadura de su historia: el programa Horizonte 2020. 70.000 millones de euros destinados a convertir el I+D+i y el uso de la tecnología en seña de identidad de sus países miembro.


Este ambicioso plan dedica un apartado específico a la industria y a mejorar la financiación de las pymes. Subvenciones por valor de 1.200 millones de euros para convertir a pequeñas y medianas empresas industriales en excelentes ejemplos de industria 4.0. Y es que de los proyectos que ya se están desarrollando dentro de este marco, alrededor del 80% se centran en la introducción de las TIC en los procesos de fabricación.

Apps4AME (una aplicación de ingeniería para una producción avanzada) es uno de los que más destacan. Liderado por empresas alemanas (entre ellas Siemens) e instituciones de investigación de Grecia, Italia, Portugal y Rumanía, prevé desarrollar nuevos métodos y software para mejorar los sistemas de fabricación. La clave es utilizar herramientas digitales en el diseño y planificación del producto, y en la preparación y control de la producción.

Estoy segura de que muchos de los que estáis leyendo este post vivís cada día la realidad de la pyme. Os animo a profundizar algo más también en proyectos como Flexinet o Manucloud. Son los primeros pasos para ayudar a las pymes industriales a aspirar a la vanguardia tecnológica. Es ahora o nunca.

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