martes, 10 de noviembre de 2015

¿Qué hacemos con la energía “sobrante”?



He querido hoy comenzar esta entrada con el vídeo que veis más arriba porque creo que representa muy bien un reto del que alguna vez ya os he hablado en este blog: la reutilización de la energía sobrante en las plantas de renovables.

Al igual que la familia del vídeo, que vive en un constante estrés para no malgastar ni una pizca de la energía que produce su sistema eólico a sabiendas de que este tipo de energía no puede ser almacenada, en la industria somos muchos los que seguimos en la búsqueda y desarrollo de tecnologías que precisamente lleguen a facilitar el almacenamiento de la energía renovable que no puede ser “consumida” en el momento de su producción.

¿Y si fuésemos capaces de transformar esa energía sobrante de parques eólicos y solares en una fuente de otro tipo de energía que pueda ser “retenida” y utilizada posteriormente? Pues eso es lo que hemos hecho precisamente: generar hidrógeno a partir de ella. Nuestra apuesta por el hidrógeno obedece a que este gas puede ser almacenado y posee usos ya conocidos por todos como el de combustible para vehículos. Ahora somos capaces de producirlo en grandes cantidades a partir del agua y la electricidad como materias primas, partiendo de la energía “sobrante” de las plantas de renovables.

Los esfuerzos encaminados al aprovechamiento “eficiente” de cada “gota” de energía renovable pretenden afrontar el reto de la reducción de CO2 de la UE –que pasa por el aumento de la producción desde fuentes renovables- o el del crecimiento exponencial de la demanda eléctrica en los próximos 10-15 años –que obliga desde ya al almacenamiento de grandes cantidades de energía-.

Para todos aquellos que tenéis “alma de ingeniero”: os dejo un vídeo que muestra el proceso de electrólisis utilizado para transformar la energía en hidrógeno, la forma en que éste se almacena, y algunos de los usos más comunes en la industria y en la sociedad (los textos están en inglés).


jueves, 29 de octubre de 2015

Seguimos siendo poco “digitales”

Seguimos siendo poco “digitales”. A pesar de que las empresas de nuestro país han avanzado algo más que la media mundial  en su nivel de digitalización, nuestro tejido industrial  continúa sin “coger el ritmo” de las compañías de nuestro entorno más cercano, el de la Europa Occidental. ¿Cuánto más vamos a continuar así?.

En las últimas semanas hemos visto como la consultora PwC hacía públicas las conclusiones de un estudio repleto de indicadores cuanto menos preocupantes. Según los datos publicados, nuestras empresas industriales están lejos del grupo de compañías punteras en términos de digitalización a nivel mundial y en ningún caso alcanzan la media de la industria europea. Estamos hablando de un informe que analiza la manera en que las empresas hacen frente, valoran y utilizan las tecnologías digitales en todas las áreas de su organización y califica ese “esfuerzo” con un índice de entre 0 y 100… y nosotros nos quedamos en el 77,5, lejos del 81 de “las que mejor lo están haciendo” en todo el mundo.

Esta es una tabla extraída del informe de PwC: en verde los aspectos de la digitalización en los que España se acerca más a la puntuación máxima, y en rojo las facetas en las que nuestra industria está más rezagada

El mundo gira irremisiblemente hacia lo digital y quien se muestre ajeno a este fenómeno perderá el tren. La integración de las TIC en los procesos de producción aumentará la competitividad de nuestra industria. La tan necesaria digitalización debe abarcar todas las fases de producción: la tecnología permite desarrollar productos más complejos en periodos de tiempo más cortos y de manera colaborativa, reduciendo considerablemente el “Time to market”; hace posible el diseño virtual de una planta de fabricación y “operar” con ella como si fuese real, optimizando los costes asociados a su construcción; facilita la simulación de los procesos que compondrán la fase de fabricación antes de comenzar a producir, reduciendo riesgos y costes innecesarios; y asegura la integración de dichos procesos y el control en tiempo real de todo el “engranaje”, sin perder de vista la “labores” de mantenimiento. La aplicación de tecnología digital a distintos procesos de fabricación puede elevar la productividad hasta en un 20%: y no es Rosa García quien lo dice sino la experiencia de muchas empresas españolas del sector industrial, que trabajan mano a mano con la compañía que dirijo en pro de su digitalización.

El sector industrial español sigue suponiendo un importante 15% del PIB nacional y somos un país líder en sectores como el de la automoción, la metalurgia, la energía o la alimentación… O somos capaces de “ponernos las pilas” o esa ventaja terminará esfumándose. Sí, es cierto que la actitud y ayuda por parte del Gobierno tiene un papel crucial en este sentido –y que las intenciones detrás del recién anunciado proyecto “Industria Conectada 4.0” por parte del Ministerio de Industria, Energía y Turismo son las adecuadas-, pero la solución pasa por que todos asumamos que la digitalización no es OBLIGADA sino NECESARIA para la subsistencia de nuestras empresas.

lunes, 12 de octubre de 2015

Aeropuertos con redes inalámbricas más seguras

Volvíamos del verano con la noticia de que AENA comenzará en breve a ofrecer acceso WiFi gratuito ilimitado en todos los aeropuertos españoles. Hasta ahora, ese servicio estaba limitado a 30 minutos de duración en todos sus 46 aeropuertos nacionales. La promesa del acceso generalizado a una red inalámbrica en un aeropuerto conlleva no solo un reto en cuanto a la disponibilidad de dicha red sino también en cuanto a la privacidad de los datos y la seguridad.

Si tenemos en cuenta que la red de acceso público es solo una de las decenas de redes inalámbricas privadas que están activas en un mismo aeropuerto y que existen otras muchas que dan servicio al control de tráfico en tierra o a las redes de cámaras de vigilancia, el objetivo de la seguridad se complica. Por este motivo, el WIMAX Forum creo el protocolo AeroMACS, un estándar de comunicaciones inalámbricas de banda ancha que se caracteriza por su flexibilidad, seguridad y escalabilidad, y que está pensado para ser utilizado en entornos de máxima exigencia como los aeropuertos –donde la cantidad de datos generada por el personal en pista, el personal de tierra o el despegue y aterrizaje de aviones es inmensa y crece cada día-.


La NASA lleva probándolo desde 2007 en el Cleveland Hopkins International Airport (en la ciudad americana de Cleveland, Ohio) y, a día de hoy, más de 20 aeropuertos de todo el mundo tienen en marcha proyectos piloto. Pero no basta con estas pruebas. El siguiente paso a la aprobación de un estándar de este tipo es que los fabricantes y proveedores de dispositivos de comunicaciones adapten o diseñen dispositivos que puedan funcionar dentro de este estándar: si no hay estaciones o routers compatibles en el mercado, de nada habrán servido todos los esfuerzos.

La compañía que presido ha sido una de las primeras en comercializar una nueva familia de productos, que no solamente se adaptan a AeroMACS sino que también está fabricada con materiales resistentes –eso que los americanos llaman “ruggerizar- y pensada para ser instalada en todo tipo de superficies y de vehículos que conforman el paisaje de cualquier aeropuerto internacional. El aeropuerto del futuro necesita del empuje global de la industria a su alrededor, así que allá vamos…


jueves, 1 de octubre de 2015

Ultrasonidos frente a biopsias

No existen cifras precisas en torno al número de españoles que padecen enfermedades relacionadas con el hígado. Las patologías pueden ser muy diversas, pero las más comunes son los diferentes tipos de hepatitis, la cirrosis y el cáncer. Muchos de los afectados conviven con algunas de las patologías relacionadas con este órgano pero aún no lo saben…

La manera tradicional de diagnosticar alguna de las enfermedades relacionadas con el hígado es a través de la realización de una biopsia del paciente después de haberse manifestado algunos síntomas de la enfermedad. Probablemente conozcáis el procedimiento de una biopsia –se trata de insertar una larga aguja en el abdomen de la persona y tomar una muestra de algunas células del hígado en cuestión-. Es un procedimiento invasivo –y doloroso- que implica “pasar” por el quirófano, y entraña un riesgo nada despreciable asociado a las hemorragias internas, infecciones hospitalarias… que pueden complicar enormemente el pronóstico del paciente.

Y una vez más descubro que el uso adecuado de la tecnología supone pasos “de gigante” en el campo del diagnóstico previo de enfermedades: una técnica de ultrasonidos permite obtener en cinco minutos conclusiones similares a las de una biopsia, sin necesidad de cirugías y con un coste económico por procedimiento mucho menor. Este nuevo sistema realiza 10 tests diferentes y es capaz de concluir el estado de rigidez del hígado –síntoma de su deterioro- así como la verdadera extensión del daño.
Imagen de un hígado tomada con el nuevo sistema de ultrasonidos
El King's College Hospital británico, que es el centro europeo de referencia para este tipo de enfermedades hepáticas, ya ha introducido esta nueva técnica en sus quirófanos y sus especialistas aseguran que aunque de momento el nuevo ultrasonido no acabará con la necesidad de llevar a cabo biopsias sí podría reducir su número a cerca de la mitad. Bueno, no se trata de una solución absoluta que sustituya a las biopsias pero sí supone menos riesgos y más “cuidado” para el paciente.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

¿Un buen líder o un jefe más?

Bienvenidos al nuevo “curso lectivo” J, estoy segura de que con las pilas bien cargadas.

Leía durante el verano un artículo que me hacía volver a pensar en cuáles deben ser las diferencias entre un jefe y un auténtico líder. La vuelta de las vacaciones siempre es un buen momento para repasar cuáles son esas cualidades o actitudes que nos hacen mejores a la hora de motivar y dirigir a nuestros equipos. Podéis consultar el artículo en este link, pero os confieso que los ejemplos de líderes con los que la publicación ha decidido ilustrarlo no son los que habría elegido yo…

He trasladado las características que menciona el artículo de Forbes a una sencillísima infografía que comparto con vosotros y que me encantaría que me ayudaseis a completar. Tan sencillo como que compartáis vuestras opiniones en los comentarios de este post o en Twitter -mencionando @rosagarciatwitt-. Prometo completar el listado con vuestras aportaciones dentro de unas semanas!

¿Un buen líder o un jefe “más”?

jueves, 30 de julio de 2015

Vuestras lecturas recomendadas para este verano

Hace unos días, a través de mi cuenta de Twitter, os animaba a recomendarme algunas buenas lecturas para estas vacaciones. Desde ya un GRACIAS enorme a todos los que habéis compartido el título de vuestros libros “preferidos”, no solo en Twitter sino también en LinkedIn.

Me ha parecido buena idea escribir este post con la gran mayoría de esas recomendaciones, de temas muy variados y algunas en inglés, por cierto. Allá van vuestros “favoritos”:

  • A history of the arab peoples, de Albert Hourani
  • Alex, de Pierre Lemaitre
  • Algún día nos lo contaremos todo, de Daniela Krien
  • Antonia, de Nieves Concostrina
  • Aprendiendo de los mejores, de Francisco Alcaide Hernández
  • Building Social Business, de Muhammad Yunus
  • Cabaret Biarritz, de José C. Vales
  • Calibán y la bruja, de Silvia Federici
  • Cartas, de León Tolstói
  • Crimenes Ejemplares, de Max Aub
  • De animales a dioses (Sapiens): Una breve historia de la humanidad, de Yuval Noah Harari
  • Demian, de Hermann Hesse
  • ¿Dónde está mi tribu?, de Carolina del Olmo
  • El Alquimista, de Paulo Coelho
  • El antropólogo inocente, de Nigel Barley
  • El capital en el siglo XXI, de Thomas Piketty
  • El círculo de la motivación, de Valentín Fuster
  • El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl
  • El maestro y Margarita, de Mijaíl Bulgákov
  • El mundo que viene, de Juan Martínez-Barea
  • El tiempo de los regalos; entre los bosques y el agua, de Patrick Leigh Fermor
  • España 3.0 - Necesitamos resetear el país, de Javier Santiso
  • Exhibición impúdica, de Tom Sharpe
  • Guía del Autoestopista Galáctico, de Douglas Adams
  • La araña negra y La vuelta al mundo de un novelista, de Vicente Blasco Ibáñez
  • La Invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares
  • La luz que no puedes ver, de Anthony Doerr
  • Trilogía del Baztán de Dolores Redondo
  • #Lidertarios, de Juan Luis Polo y Fernando Polo
  • Los objetivos: Diario de una ambición, de M. María Orellana
  • Los pilares de la Tierra, de Ken Follett
  • Los renglones torcidos de Dios, de Torcuato Luca de Tena
  • Mentefactura: El cambio del modelo productivo, de Juan José Goñi Zabala
  • Momentos estelares de la humanidad, de Stefan Zweig
  • Momo, de Michael Ende
  • Ojos de agua y La playa de los ahogados, de Domingo Villar
  • Por qué fracasan los países, de D. Acemoglu y J.A.Robinson
  • Salón de Pasos Perdidos, de Andrés Trapiello
  • Singularity is near, de Raymond Kurzweil
  • The Inner Game of Tennis, de Timothy Gallwey
  • Thinking, fast and slow, de Daniel Kahneman
  • Wherever you go, there you are, de Jon Kabat-Zinn

Yo ya tengo puesto el ojo sobre alguno de ellos, os iré contando mis impresiones. Por el momento, feliz lectura y felices vacaciones. ¡Nos leemos en septiembre!

martes, 28 de julio de 2015

¿Un ferry “a pilas”?

Alrededor del 80% de los españoles nos iremos de vacaciones este verano, según algunas encuestas del sector turístico. Y parece que nuestro país recibirá cerca de 25 millones de turistas extranjeros en la época estival, de acuerdo a las “buenas” previsiones de la Secretaría de Estado de Turismo. Ambos pronósticos pueden dar lugar a diferentes lecturas, pero yo hoy me quedaré con una en concreto: esos muchos millones de turistas suponen muchos millones de desplazamientos diarios por carretera, vías férreas, mar o aire.

La mayor parte de nosotros nos desplazaremos en nuestro coche particular. A día de hoy, el mercado del automóvil se sigue moviendo entre el diésel y la gasolina, y las opciones alternativas como los motores eléctricos todavía no permiten largos trayectos, no existen  suficientes estaciones de carga y además existe poca información respecto a este nuevo “modelo” de movilidad. Pero si dejamos a un lado esos viajes en coche particular y nos centramos en el resto de medios de transporte más comunes (autobuses, trenes, aviones), me gustaría preguntaros: ¿cuáles son los factores que hacen que os decantéis por el uso de uno u otro medio, más allá del coste del billete o de que solo exista una opción para cubrir el trayecto deseado? Intuyo que vuestras respuestas –que podrían ser las mías- tendrán que ver con la rapidez con la que se cubre nuestro recorrido específico (relacionada con el número de paradas/escalas), la facilidad a la hora de “ocupar nuestro asiento” (relacionada con controles de acceso, facturaciones de equipaje…), la disponibilidad de conexión WiFi o enchufes eléctricos para conectar nuestro móvil o portátil, o hasta la disponibilidad de un servicio de bar o de aseos públicos… pero –desafortunadamente- en raras ocasiones nuestra decisión se ve condicionada por factores como el nivel de contaminación de cada medio en concreto (relacionado con el combustible utilizado o la propia tecnología de propulsión, o sea, el tipo de motores que utilizan esos medios de transporte).

Lo habitual al viajar en autobús, tren, barco o avión es que la forma en que estos “son movidos” atraiga nuestra atención “entre cero y nada”. Sabemos que el petróleo y sus derivados siguen moviendo el mundo, así que el diésel y el queroseno en motores de explosión o turbinas conforman nuestro imaginario al respecto. Pero ¿y si os dijese que cada vez más son los grandes medios de transporte que comienzan a funcionar con motores eléctricos? Y no estoy hablando solo de los maravillosos autobuses urbanos e interurbanos de propulsión híbrida o eléctrica que podemos utilizar, por ejemplo, en el casco histórico de Madrid (sí, esos pequeños microbuses de color azul de la EMT funcionan con un motor eléctrico como única forma de propulsión). O del ejemplo de los tradicionales autobuses rojos británicos de dos plantas, cuya nueva generación destinada a sustituir a los actualmente en servicio tendrá “corazón eléctrico”.

Me estoy refiriendo a hitos como el del primer ferry eléctrico de la historia, que ha sido “estrenado” en Noruega hace tan solo unas semanas. Una embarcación que navega seis kilómetros a lo largo del fiordo Sognefjord 34 veces al día. La duración por viaje de unos 20 minutos y es capaz de transportar 360 pasajeros y 120 vehículos. Este nuevo ferry funciona gracias a dos motores eléctricos con una potencia de 450 kilovatios, alimentados por baterías de lithium-ion. Al parecer, este “recién nacido” reduce los costes de combustible en un 60% en comparación con un ferry tradicional y además 2.680 toneladas de dióxido de carbono y 37 toneladas de óxido de nitrógeno anuales.


El primero de una nueva generación de ferrys eléctricos

O por ejemplo al avance en cuanto a motores eléctricos para aviones. A día de hoy ya existen turbohélices de solo 50 kilos de peso y 260 kilovatios de potencia, capaces de hacer despegar a una pequeña aeronave de unas dos toneladas de peso. Los aviones híbridos son ya un poco menos “quimera” y un poco más “realidad futura”…

La European Environment Agency afirma que los medios de transporte son los culpables del 21% de las emisiones en la UE relacionadas con el efecto invernadero –y en España superamos   ese nivel hasta situarlo en el 25%-. Como ya he expresado en tantas ocasiones, el compromiso con la sostenibilidad y la innovación forman parte de mí día a día profesional en la compañía que presido. La propulsión eléctrica está demostrando ser válida en campos hasta ahora insospechados. Y aunque hoy es una tecnología “imperfecta” que tiene mucho por mejorar,  deseo que pronto se consolide como una opción fiable para nuestros “queridos” medios de transporte. 

lunes, 20 de julio de 2015

La inteligencia no es suficiente

El modelo de ciudad, tal y como lo conocemos ahora, tiene los días contados. Se calcula que en 2045 la población urbana superará los 6.000 millones y que en 2030 habrá 41 megaciudades –en 1990 eran 10 y 28 el pasado año-. El estrés y la exigencia a los que estará sometido ese nuevo tipo de ciudad “superhabitada” requieren que las urbes tiendan a convertirse en algo así como “entes inteligentes”, basados fundamentalmente en la  automatización y en el uso adecuado de la tecnología. El reto para nuestras ciudades es complejo, y la necesidad de infraestructuras inteligentes , más que acuciante: redes de transporte con avanzadas tecnologías de gestión o soluciones de software que permitan automatizar las redes ferroviarias son algunas de las vías de trabajo en las que todos –Administraciones, corporaciones y otros agentes unidos a la vida en las ciudades- debemos “pensar”, definir y ACTUAR.

Las ciudades superpobladas son ya el presente
Las ciudades superpobladas son ya el presente

Pero esa cualidad de inteligente, aunque necesaria no es suficiente y solo “cubre” parte del desafío de las ciudades. Además de inteligentes, las nuevas urbes deben ser sostenibles. La natural migración de la población desde ámbitos rurales hacia las grandes urbes no supone en sí misma consecuencias negativas –de hecho suele conllevar mejoras en la calidad de vida de los “migrantes”-. El problema está en que, por lo general, somos “malos urbanizadores”: cada nuevo habitante de las ciudades es más y más contaminador, y esa es la tendencia a corregir. La clave está en vivir mejor consumiendo menos. Y esto implica la incorporación de nuevas dinámicas que, hasta ahora, han sido marginales: sistemas que transforman el agua residual en agua potable; procesos capaces de transformar nuestra basura en una fuente de energía aprovechable; edificios cada vez más eficientes en términos de consumo energético; o una red inteligente que integre todas las formas de generación de energía para evitar la interrupción del suministro. Hace tan solo unas semanas asistía como ponente invitada al IV Foro Global de Sostenibilidad, organizado por EY y la SEGIB, donde quedó patente el importante papel de las empresas –y sus gestores- en este ámbito.

Además, este nuevo escenario basado en megaurbes podría traer consigo un cambio climático, donde la contaminación provocaría la subida de las temperaturas y el nivel del mar, aumentando hipotéticamente el número de catástrofes naturales. Así que las ciudades deberían convertirse en “organismos” resilientes, capaces de responder de manera adecuada ante cambios radicales o situaciones de emergencia. No imagino un futuro en el que el ser humano sea capaz de evitar las catástrofes naturales, pero sí uno donde la experiencia nos ayude a construir “mejor”: con una patente protección de infraestructuras críticas o con edificios preparados contra terremotos u otras catástrofes –con gestión energética y sistemas de evacuación automatizados-.

Os animo a mirar atentamente a vuestro alrededor y a tratar de “situar” la ciudad donde vivís en relación a su inteligencia, sostenibilidad y resiliencia actuales… y a que compartáis vuestras conclusiones en los comentarios de este post, por supuesto.

lunes, 1 de junio de 2015

Lo extraño y lo propio

Vivimos tiempos “extraños”. Y me refiero a la acepción de dicha palabra no como sinónimo de “raro” sino en el sentido de “ajeno”. Los valores de individualismo, de competición, de éxito que durante tantas décadas hemos cultivado –incluso sin ser conscientes de ello- nos han colocado en una situación en la que nos cuesta identificarnos con algo más allá de nuestra familia o grupo de amigos más cercano.

Esa sensación de “lo ajeno” se ha intensificado en los entornos de trabajo de nuestro país. Las medidas que pensamos que podrían contribuir a fomentar el sentido de pertenencia de la plantilla –beneficios sociales, planes de formación, horarios flexibles, o incluso el teletrabajo- no han cumplido esa función. Y creo que el error está, en muchos de los casos, en haberlas incorporado sin desarrollar al tiempo una cultura de empresa que realmente fomente esa pertenencia.

Personalmente, me enfrento a ese reto día a día: el mantenimiento de una cultura empresarial  requiere de líderes que sean capaces de mirar el medio-largo plazo, que inspiren a sus colaboradores y que no tengan miedo a “emprender”, porque su “valentía” servirá seguro de motivación a sus equipos. Liderazgo y cultura de empresa deben ir encaminados a hacer que cada colaborador, sin importar su categoría o responsabilidad, sienta la compañía como “un poco suya” y obre en consecuencia. La meta está clara, y el camino debe estar igual de definido.

El paradigma de todo lo anterior bien podría ser el modelo de empresa familiar. Lo difícil es adaptar ese modelo a compañías multinacionales como la que dirijo. En la mayor parte de las empresas  familiares, todos reman a la vez porque de ese empuje dependen los buenos resultados y la obtención de beneficios, esto es, cada miembro sabe que recogerá los frutos de su trabajo en forma de retribución económica más allá de su salario y en función de las “ganancias” del negocio. Hay también una intención de legar un negocio exitoso a la siguiente generación y para ello no vale conformarse con “la segunda mejor opción”: a pesar del riesgo que entraña, se tiende a buscar siempre “la primera”.

Es esencial que seamos capaces de replicar ese modelo en las grandes empresas, poniendo en marcha acciones dirigidas a la plantilla que les repercutan en beneficios directos, en función de los resultados, como por ejemplo programas de acciones para empleados. Pero no todo debe centrase en los beneficios. Explicar cada decisión importante tomada por la dirección de una forma clara y transparente, fomentar un diálogo abierto, así como  promover y mantener unos valores bien definidos entre los que debe estar el de la responsabilidad, son “nuevos hábitos” que todo líder debe incorporar.No hay que olvidar, además, que la responsabilidad como líder comienza en el momento de la incorporación de colaboradores. No hay sentimiento de pertenencia sin pasión por el objetivo de la empresa. Esa pasión debe ser transmitida al nuevo empleado, y es labor del líder mantenerla viva a lo largo del tiempo: la construcción de la Catedral -el objetivo empresarial- siempre debe estar por encima de la colocación diaria de ladrillos –las tareas comunes del trabajo cotidiano-.

Conseguir que cada colaborador actúe como “emprendedor” en su área de responsabilidad, que busque oportunidades y las aproveche, que se esfuerce cada día para que su empresa continúe creciendo, ese es el reto. Que lo extraño se torne en propio, y que colaborar con el objetivo de su empresa sea motivo de satisfacción.

jueves, 7 de mayo de 2015

Ocuparnos en lugar de preocuparnos

Cuando la crisis económica global que nos viene afectando a todos de una u otra manera desde 2007 o 2008 –la fecha exacta del “Día D” varía en función de interpretaciones y de “nacionalidades”- llegue a su final, los expertos que se dedican a estudiar este tipo de fenómenos seguro que serán muy capaces de extraer y difundir una serie de valiosos aprendizajes. “Ojo, señores, que no nos vuelva a pasar” será el leit motiv, y después cada cual entenderá lo que pueda o quiera….

Los últimos indicadores macroeconómicos presentados por nuestro Gobierno nos dicen que ya no estamos en crisis. El casi 3% de crecimiento del PIB previsto para este 2015 sitúa a nuestra economía en cifras de 2007, y esas son muy buenas noticias. Ahora lo importante es no dejar de pedalear y poner en marcha esas tan necesarias medidas que miren al medio plazo y cuya aplicación garantice un crecimiento sostenido.

Leía hace unos días que muchos de mis iguales, el 79% de los ejecutivos españoles consultados en una encuesta por la organización profesional European Restructuring Solutions (ERS), opinan que la crisis en nuestro país aún no se ha superado. Dejando a un lado las cifras del Gobierno, yo solo me atrevería a hacer una aseveración tan rotunda tras analizar lo que me es más cercano, los sectores de la economía en los que me muevo a diario, como el sector de la industria o el de la energía, y os aseguro que los “pasos” necesarios para encarar la recuperación –inversión en tecnología, acceso a crédito flexible, atracción y retención del talento, entre otros- han comenzado a darse pero todavía queda un largo camino por recorrer.

Sé que no existe una “receta perfecta”, y que es difícil romper con el bloqueo (a veces solo mental) que los periodos de recesión suelen inducir, pero quiero compartir aquí la forma en la que mi equipo y yo decidimos afrontar la crisis en la filial de Siemens. La idea principal en torno a la que hemos trabajado es que debíamos utilizar la crisis para ocuparnos en lugar de preocuparnos:  
  • Ocuparnos de que la visión de los negocios a corto plazo, que tanto se estila –y en ocasiones se premia estos días-, no se impusiese a la tan necesaria visión de futuro. Una de las citas más conocidas que se le atribuyen a Werner von Siemens, “padre” de la compañía, es “no vendería el futuro de mi empresa por un beneficio a corto plazo”. Creo que habla por sí misma…
  • Ocuparnos de que la innovación en productos y en servicios siguiese guiando nuestro trabajo diario. Nuestros clientes siguen necesitando herramientas que les ayuden a afrontar los nuevos retos de la  sociedad, y creemos que nuestro compromiso con ellos no debe entender de épocas de crisis. El cliente es nuestro “jefe real”, así que nuestro servicio hacia él debía seguir siendo excelente -os aseguro que el feedback recibido gracias a esa actitud nos hace pensar que la dirección es la correcta-.
  • Ocuparnos de que las personas que “hacen” Siemens continuasen sintiendo que ellos son lo más importante. Sigo creyendo que el fomento de un entorno de trabajo que permite el error, que fomenta el aprendizaje, que apuesta por el talento interno, es sinónimo de colaboradores satisfechos y motivados, y eso repercute en la cuenta de resultados.
  • Ocuparnos de que Siemens siguiese persiguiendo la eficiencia interna, con el foco en la simplificación de nuestros procesos –desde el más sencillo hasta el más estratégico-.
  • Ocuparnos de que nuestra compañía mirase cada vez más hacia la sociedad. Ser líder significa también asumir cierta responsabilidad con los ciudadanos, así que hacer de Siemens una empresa cada vez mas abierta a la sociedad y mas comprometida con ella ha ocupado mucho de nuestro tiempo y esfuerzo en esta época de crisis.

En definitiva, decidimos anteponer el avance al bloqueo, y personalmente estoy muy satisfecha con el resultado. 

martes, 28 de abril de 2015

Cómo se celebran 120 años???

La de ayer fue una mañana preciosa, de esas que te dejan una amplia sonrisa en la cara mezcla de satisfacción, orgullo y tranquilidad. Tras muchos (muchos) meses de trabajo en “el evento”, “mí” compañía celebró ayer sus 120 años de actividad en España. Creo que el golpe de adrenalina todavía me dura, así que he decidido aprovechar para compartir hoy con vosotros algunas de mis sensaciones durante el que seguramente haya sido uno de los momentos más importantes de mi carrera profesional.

Cuando aún en 2014 mi equipo y yo comenzamos a darle vueltas a cuál sería la forma más ¿adecuada? de celebrar el 120 aniversario de Siemens en España (para nosotros LA Siemens), a mi cabeza venía una y otra vez la misma pregunta: “¿cómo se celebran 120 años?”. A lo largo de mi carrera he celebrado muchos y muy diferentes aniversarios, pero era mi primera vez ante el reto de “los 120” (que son 1.440 meses, y casi 45.000 días... se dice pronto). Si nuestra compañía cotizase en el IBEX 35, seríamos la tercera empresa más longeva del Indice, solo superada por Banco Santander y BBVA –cuyos inicios se remontan a mediados del XIX-. En realidad, lo único que Siemens España tiene de hoy de “extranjero” es la localización geográfica de nuestra central –en Múnich, Alemania- y un nombre algo difícil de pronunciar (lo sé). Todo lo demás es “muy de aquí”, os lo aseguro.

Lo que siempre tuvimos claro –nosotros y nuestros “mayores” en Alemania- es que el aniversario era un momento para dar las gracias a mucha gente: empleados, clientes, socios de negocio, Administraciones… pero sobre todo al país que tan bien ha acogido siempre a la Siemens, a pesar de que sus raíces no fueran nacionales. Y decidimos transformar ese GRACIAS en lo que mejor se nos da: aplicar tecnología al servicio de la innovación en España, y poner en marcha un Centro de I+D+i en Señalización Ferroviaria que de alguna forma ayude a que nuestra economía sea cada día un poquito más sólida, a que el talento “patrio” disponga de más opciones para desarrollarse, y a que los términos “España” e “Innovación” vuelvan a asociarse en pro de una mayor competitividad en el mercado global. El Centro, que ya está en funcionamiento, tiene como objetivo diseñar, probar y desarrollar nuevos sistemas de señalización y control de tráfico ferroviario, al tiempo que sirve de polo de formación e investigación para los profesionales de este campo. En él ya trabajan 350 profesionales, y hemos decidido invertir 20 millones de euros cada año en el proyecto, llenos de ilusión y de agradecimiento.

Como era imposible invitar a nuestro evento de ayer a todos los españoles (claro), en representación de todos ellos nos acompañó Su Majestad el Rey Felipe VI. En su discurso, él mismo señaló lo especial de la cita ya que su padre, Juan Carlos I, había presidido la inauguración del edificio de Siemens en Tres Cantos hace ahora 10 años – edificio que hoy alberga el nuevo Centro de I+D+i-. Incluso su bisabuelo Alfonso XIII ya quiso conocer de primera mano nuestra fábrica de Cornellá y realizó una visita en 1925.

Así comenzaba la mañana de ayer, en nuestra sede de Tres Cantos en Madrid
Lo cierto es que a lo largo de los 120 años de actividad en España, sin duda hemos echado raíces. Hemos vivido años buenos y años malos, hemos sufrido guerras, visto nacer a la Democracia, asistido a múltiples cambios de Gobierno, y sufrido la crisis económica como el resto de empresas de la industria nacional. Hemos creado empleo y visto pasar por nuestro equipo de profesionales a varias generaciones de españoles. Y quisimos que todos esos empleados, los antiguos y los nuevos, estuviesen también presentes de alguna forma en nuestra celebración, así que invitamos a nuestra jornada de ayer a todos los anteriores Presidentes de Siemens España que a día de hoy siguen vivos. Quién mejor que ellos para representar a los profesionales que han formado parte de “nosotros” a lo largo de tantas décadas.

Siempre digo que la Siemens no sería nada sin las personas: las que conforman el gran equipo de la filial, las que componen los equipos con los que trabajamos día a día en nuestros clientes, las que trabajan con nosotros desde nuestros socios… a riesgo de ser repetitiva: GRACIAS. 

Pedí a nuestro fotógrafo que tomase esta foto ayer justo al finalizar el acto. Empleados, clientes, socios de negocio y representantes de diferentes Administraciones, y en primera fila, los antiguos presidentes de Siemens España “arropándome” en un día tan especial
La de ayer fue una mañana llena de sensaciones, de nervios, incluso de lágrimas de emoción. Y quiero agradeceros también a todos vosotros, los que leéis este blog, el haberme permitido hoy abriros una ventanita a un momento muy importante en mi vida profesional. GRACIAS. 

viernes, 24 de abril de 2015

¿Y si viviéramos 100 años más?

Si algo ha sufrido una verdadera transformación en los últimos 100 o 120 años es la medicina y en gran parte ha sido gracias a la tecnología. De hecho, los avances médicos en estos años han sido mayores que a lo largo de toda la historia de la humanidad. Para haceros una idea de lo que supone el viaje por el mundo de la medicina, desde los primeros curanderos hasta la concepción del especialista médico tal y como la entendemos hoy en día, os recomiendo la famosa novela de Noah Gordon “El Médico” o su versión cinematográfica, ya que lo refleja de manera muy acertada.

En la actualidad, tener un hospital al que acudir en caso de una urgencia o para solicitar una prueba diagnóstica como una radiografía nos parecen cosas normales. Pero no hace tanto, en los años 70 del siglo XX, la población española no estaba tan concentrada en los núcleos urbanos. La mayoría vivía en pueblos o localidades a gran distancia de un centro médico y era el propio médico quien acudía a la casa del paciente, Seguro que a muchos de vosotros os viene a la memoria la visión de un médico con su maletín entrando en la habitación de un aquejado enfermo. Una visión que parece sacada de una película pero que yo misma he vivido en primera persona.

En nuestro país, uno de los primeros avances que vivió la sanidad gracias a la tecnología fue la llegada de los rayos X, allá por los años 40. Aunque todavía los médicos debían desplazarse a zonas rurales, muchos ya lo hacían provistos de aparatos de Rayos X portátiles. Y es que la revolución tecnológica en la medicina es sinónimo de diagnóstico por imagen. Años más tarde,  en 1972, apareció el primer TAC y, en 1982, la primera Resonancia Magnética nuclear. Dos herramientas que, junto a los rayos X, se encuentran a día de hoy en todos los hospitales españoles.

Uno de los primeros sistemas de Rayos X que Siemens comercializó en España
Uno de los primeros sistemas de Rayos X que Siemens comercializó en España

Sin embargo, disponer de unos centros médicos altamente equipados con tecnología punta, es algo propio de finales del S.XX y principios del S.XXI. Los hospitales españoles comenzaron a equiparse con la mejor tecnología en las últimas décadas del XX y estos avances han permitido alargar nuestra esperanza de vida en los últimos años. Según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud, España es uno de los países donde las mujeres son más longevas, con una media de esperanza de vida de 85 años, solo por detrás de Japón, donde alcanzan los 87 años. En el resto del mundo, esa edad también continúa aumentando, con una edad de  68 años de media para los hombres y 73 años para las mujeres. Los avances tecnológicos han permitido también que la medicina ejerza hoy en día una labor preventiva muy importante, haciendo que todos podamos vivir un poco más que la generación anterior.

Quién pudiera vivir 100 años más para saber si gracias a la prevención y avances médicos actuales habremos conseguido acabar con muchas de las enfermedades que hoy son tan comunes… 

miércoles, 8 de abril de 2015

Una ventana a la industria “de antaño”

Como ya os he comentado en alguna ocasión reciente, la compañía de la que formo parte está de (gran) celebración en este 2015. La filial española de Siemens cumple 120 años de actividad en nuestro país. 120 años son muchos años. 120 años significan haber sido testigos de dos cambios de siglo –del XIX al XX y del XX al XXI-, y haber sido un espectador (y protagonista) del desarrollo del sector industrial español.

Ahora que nuestra televisión pública ha puesto tan de moda las Puertas del Tiempo –desde aquí recomiendo la serie El Ministerio del Tiempo de La1 de TVE si queréis pasar un rato entretenido y disfrutar de un buen guion y de un humor muy “fino”-, imaginaos poder traspasar un umbral y aparecer en la España de finales del siglo XIX. Nuestro país estaría  asimilando su propia Revolución Industrial, a la que llegó mucho más tarde que los países de su entorno. Durante la segunda mitad del XIX ya se habían creado algunas industrias siderometalúrgicas y textiles, unas primeras fábricas con tecnología anticuada y muy dependientes del capital extranjero, pero el sector estaba por constituirse aun.

Imaginad una sociedad en plena transformación, “abrazando” un modelo Fordista que puso patas arriba la forma de producir, el papel de las personas en el proceso, y creó nuevos estratos sociales que han llegado a nuestros días. Pues en ese entorno de cambio, en 1910, Siemens inauguró su fábrica de componentes ferroviarios en Cornellá, y pasó a formar parte del tejido empresarial patrio. Hoy, 105 años después y habiendo superado la escasez de la Guerra y varias crisis económicas, la fábrica sigue abierta y dando trabajo a centenares de profesionales.

La fábrica de Siemens en Cornellá, en sus inicios

Si analizásemos el antes y el después de la fábrica – que puede ser el antes y el después de cualquiera de las fábricas que por entonces se consolidaban en el Norte de España o en Cataluña-, veríamos como los primeros procesos automatizados, las largas cadenas de producción, el trabajo intensivo de una plantilla que estaba “activa” casi de sol a sol, las primeras y gigantescas máquinas que necesitaban de cantidades ingentes de energía para funcionar a un ritmo que entonces parecía “rápido”… todo eso ha dado lugar a un modelo de fábrica digitalizada donde apenas existen ya similitudes con aquellas plantas pioneras.

Os iré contando más sobre esos más de cien años de vida de la fábrica de Cornellá, de sus logros, de sus historias personales… ¿alguno de vosotros trabaja o ha tenido familiares trabajando en la planta? Me encantaría oír vuestras historias de primera mano!!

De momento, para los más curiosos, hace poco descubrí que varios ejemplares de la revista Semana Industrial, todos los números del año 1882, habían sido digitalizados y son de libre acceso. Echadles un vistazo y veréis cuáles eran las preocupaciones en el mundo de la industria antes del cambio de siglo, cómo eran modeladas las primeras máquinas de ferrocarril. Lástima que las Puertas del Tiempo sean solo ficción.

viernes, 27 de marzo de 2015

No dejar de investigar

En una semana aciaga marcada por el accidente aéreo de Germanwings (difícil no ponerse estos días en la piel de los familiares y entender su dolor), me gustaría poner una nota de positivismo que nos ayude a redirigir la mirada hacia “lo bueno” que está por venir. Y me refiero a algunos avances en el ámbito de la Sanidad en nuestro país que siguen haciendo realidad, paso a paso, la evolución hacia un nuevo modelo sanitario que requiere de una mayor personalización en la atención al paciente, de una inversión “racional” en tecnología que dote a los grandes profesionales médicos de nuestro país de herramientas innovadoras, y de una permanente actividad investigadora que genere conocimiento y que fomente su transmisión entre los centros hospitalarios.

Hace muy pocos meses, en diciembre de 2014, el Hospital de la Paz de Madrid era “nombrado” el hospital español con mejor reputación, según los resultados del I Monitor de Reputación Sanitaria (MRS) elaborado por MERCO. El Hospital de la Paz estaba entre los tres primeros puestos en 11 de los 14 rankings por especialidades que contempla el informe – y en 6 de esos 11 ocupaba el primer puesto-, y lideraba el ranking global de hospitales públicos. Y esta misma semana, el centro ha decidido dar un nuevo paso en el camino de la investigación y la innovación médica.

Los que me leéis de manera habitual ya sabéis de mi admiración por los profesionales sanitarios que desarrollan su actividad en los hospitales españoles. Por algo los “médicos” formados en España son los más demandados por el resto de países de la Unión Europea (UE). Por su excelente formación y por su alta cualificación profesional. Pues los profesionales médicos del Hospital de la Paz tendrán a partir de ahora acceso a nuevas técnicas y prototipos, y a formación específica, que les permitirán potenciar aún más su importante labor de investigación y servir de fuente de conocimiento para los especialistas de otros centros españoles.

Una de las áreas de investigación que el Hospital ha decidido potenciar es la del Servicio de Cardiología Pediátrica, con  el Doctor Federico Gutiérrez Larraya al frente. Su equipo es uno de los pocos en España capaz de operar a bebés con problemas de corazón cuando aún están dentro de la madre, o de sincronizar una cesárea y la colocación de un marcapasos a un prematuro. Este último caso ocurrió en 2013. En la semana 20 de embarazo el equipo del Hospital de la Paz detectó un bloqueo en el corazón del feto que no lograron corregir con un tratamiento intrauterino. Así que decidieron madurar farmacológicamente los pulmones del bebé, realizar una cesárea en la semana 34, e implantar inmediatamente un marcapasos al recién nacido. Insisto en lo de “mi admiración”…

Esta es una de las imágenes del equipo del Hospital de La Paz en plena intervención, en 2013

Siemens colaborará con el Hospital de la Paz en la iniciativa “investigadora” que antes mencionaba. Un granito de arena en una montaña de talento. Pero ese talento lo merece ¿verdad?




miércoles, 18 de marzo de 2015

Del caos al orden en materia de estacionamiento

Hace unos días ya os hablaba aquí de un proyecto puesto en marcha para hacer que nuestras ciudades sean cada vez más “vivibles” por todos. Hoy quiero abundar en el tema a través de un problema que parece insignificante pero que es una de las principales causas de estrés para los que vivimos y transitamos a diario grandes urbes: el estacionamiento.

Siemens está trabajando en un novedoso sistema de gestión del estacionamiento basado en sensores: una red de sensores recaba información sobre la situación del parque de sitios para aparcar en una ciudad; esa información es enviada a los smartphones o sistemas de navegación de los conductores para que les sea más sencillo y rápido encontrar un hueco libre; y además, todos los datos son transmitidos a un centro de gestión desde el cual cada ciudad puede comenzar a gestionar de manera más inteligente el problema del aparcamiento. Un centro de gestión adaptativo, capaz de identificar ciclos recurrentes a determinadas horas del día o en días concretos de la semana o el mes, que a su vez proporciona a los conductores un pronóstico sobre la situación del estacionamiento y destinos alternativos en áreas de poca ocupación.


Según datos de APCOA, la búsqueda de sitio para aparcar es la causa de un tercio de los problemas de tráfico en el centro de las ciudades europeas. Cada año, la distancia recorrida en esas búsquedas en cada distrito de cualquier ciudad es equivalente a cerca de 14 viajes alrededor del mundo, ya que cada conductor suele recorrer una distancia media de 4,5 kilómetros cada vez que trata de encontrar un hueco. Sin olvidarnos del impacto ambiental: la emisión media de gases en cada búsqueda es de 1,3 kilogramos de dióxido de carbono. Un sistema como el descrito supondría ahorro de tiempo, combustible y menos nervios para el que realiza la búsqueda… y para los conductores que sufren al que busca.

Los sensores que utiliza el sistema son de diferentes tipos y pueden adaptarse a las características propias y topografía de cada barrio o ciudad, y pueden colocarse en paredes, farolas o dentro de los semáforos ya existentes –así el impacto en la infraestructura es mínimo-. Además de indicar con precisión cuál es el estado del parque de sitios para aparcar, el sistema puede reconocer cuándo un vehículo está estacionado en un lugar no permitido y enviar esos datos al centro de gestión. Si a esta red de sensores añadimos tecnología RFID –complementada con etiquetas prácticamente invisibles en los coches-, el sistema es capaz de gestionar permisos de aparcamiento para residentes o plazas especiales para conductores con discapacidad.


El beneficio del nuevo sistema es claro: ciudadanos más satisfechos; ciudades más limpias, con menos ruidos y humos; y administraciones locales más eficientes y con menos costes asociados al “caos” actual en lo relativo al estacionamiento. Berlín será la ciudad que esta primavera implemente el primer piloto del proyecto.

viernes, 13 de marzo de 2015

Ciudades más “vivibles” para personas con discapacidad visual

Si fuésemos capaces de orientar de manera adecuada el potencial de conocimiento compartido que la tecnología nos facilita, quizás hubiésemos resuelto ya algunos problemas globales de esos que parecen “no tener solución”.

Hace unas semanas, Internet y las redes sociales en todo el mundo albergaban un “interesante” debate en torno al color de un vestido. Un debate que pasó en cuestión de horas de frívolo a pseudo-científico –y viceversa más tarde- y que demostró que hay muchas mentes, en muchos lugares del mundo, que manejan muchos datos, y que el uso de toda esa información puede llegar a alinearse en pro de la respuesta a un problema concreto.

Si dejamos a un lado la frivolidad, una mejor utilización de la tecnología y una mayor extracción de inteligencia de fuentes de datos dispersas y aparentemente aisladas son una combinación perfecta para mejorar la vida de las personas. Existen ya muchos ejemplos de la aplicación del Big Data a problemas cotidianos, pero quiero llamaros la atención sobre un proyecto de Siemens cuyo objetivo es hacer las ciudades “más vivibles” para las personas con discapacidad visual. Algo tan sencillo como una aplicación móvil que les permitirá desplazarse o pasear por la ciudad de manera más segura.

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud, en el mundo hay aproximadamente 285 millones de personas con discapacidad visual, de las cuales 39 millones son ciegas y 246 millones presentan baja visión. En España, ONCE contaba con más de 72.000 afiliados en 2014, pero un estudio realizado por el INE hace algunos años situaba la cifra de “ciegos” por encima del millón en nuestro país. El proyecto InMoBS pretende ayudar a todos ellos.

Se trata de un sistema de asistencia online, una aplicación móvil -basada en tecnología GPS y mapas digitales- que les ayudará a planificar trayectos y les guiará in situ y en tiempo real, avisando  de cualquier obstáculo ya sea por vibración o verbalmente a través de sus móviles.



La base del proyecto está en el aprovechamiento de la comunicación entre vehículos y del intercambio de datos entre estos y la infraestructura de tráfico -semáforos y señales, sobre todo-. El análisis en tiempo real de esos datos permite ofrecer a la persona con discapacidad visual señales e indicaciones que le ayuden a cruzar la calle con confianza o a dirigirle en la dirección adecuada para continuar su camino. Existe ya un primer prototipo del proyecto, gracias a una plataforma de movilidad inteligente basada en la infraestructura de tráfico de la ciudad alemana de Brunswick, en la Baja Sajonia.

Gran solución para un gran problema que puede parecer pequeño si no padeces discapacidad. Y tecnología que nos ayuda a vivir “mejor".

viernes, 6 de marzo de 2015

Hágase la luz

¿Imagináis poder reproducir con la máxima realidad la luz solar dentro de espacios cerrados? Los avances científicos y técnicos en este sentido parecen haber dado un importante salto cualitativo en los últimos meses. Esa es la conclusión que viene a mi cabeza al fijarme en las pruebas que ha realizado la italiana CoeLux y que le han valido el galardón Innovación del año en los prestigiosos Lux Awards.

Las mentes brillantes detrás de este sistema han utilizado nanopartículas para reproducir el paso de la luz a través de la atmósfera y han replicado con un alto grado de realismo la dispersión de Rayleigh –la culpable de que el cielo que vemos todos los días tenga esas tonalidades azules-.

Las aplicaciones comerciales de esta nueva tecnología son infinitas: pensad en luz solar en estaciones de metro subterráneas, en instalaciones soterradas, en hospitales, aeropuertos o museos. Y pensad también en el beneficio que conllevaría para cada uno de nosotros dentro del área de la fototerapia, donde cada vez van estando más claros los beneficios de la exposición a la luz solar para la salud y el bienestar de las personas.

Parece que la tecnología CoeLux va ya camino de convertirse en una realidad en el mercado. Mientras, os invito a echar un vistazo a este vídeo elaborado al respecto por Lux magazine (está en inglés pero merece la pena)...



jueves, 26 de febrero de 2015

Receta para una reunión eficaz

Valoro mucho cada minuto de mi tiempo y el de todos mis colaboradores. No me gusta perder el tiempo –o hacer que los demás lo pierdan- en eternas reuniones sin un objetivo claro y las cuales terminan sin unas conclusiones claras o unos “próximos pasos” a ejecutar. Y, personalmente, reconozco que es un área donde todavía tengo mucho por aprender y experimentar.

Mantener reuniones eficaces no es fácil. Si lo fuese, no existirían cientos de decálogos, informes, libros y hasta formaciones regladas en torno al asunto… o incluso apps, al estilo de Brilliant Meeting de Gamelearn, que mide el impacto que las “buenas” reuniones suponen para una organización -tanto en ahorro de costes como de tiempo. Tratar de que cada reunión a la que asistimos o convocamos tienda hacia la eficacia es fundamental de cara al ahorro de costes, a la tasa de productividad de cada empleado, y a la cifra de resultados económicos. Según datos de la propia Gamelearn, basados en el  informe Better Business Meetings del Wharton Center for Applied Research, un empleado medio podría estar desperdiciando unas 31 horas mensuales en reuniones ineficaces. Según esos cálculos, una empresa con una plantilla de 100 empleados, con un sueldo bruto medio por empleado de unos 40.000 euros anuales y una jornada laboral de 8 horas al día, y que trabaja una media de 22 días al mes, podría estar asumiendo un coste inútil de unos 704.500 euros cada año. Según el mismo informe, el coste que se deriva de reuniones improductivas podría estar por encima de los 800.000 millones de euros a nivel mundial.

¿De quién es la responsabilidad de que una reunión sea efectiva? Pues pienso que el mayor peso recae sobre el organizador, pero también que cada participante debe “remar” en pro del buen desarrollo de ese encuentro. No existe una “receta perfecta”, pero a mí me gusta tener claros una serie de puntos de cara a cada meeting:

  • Fijar un objetivo para la reunión, claro y entendible por todos los asistentes, y definido previamente: reunión informativa, de toma de decisión o de networking.
  • Definir una agenda y seleccionar el perfil de los asistentes  -pocos y cada uno con una responsabilidad concreta en el proceso-.
  • Compartir de manera previa con los asistentes la documentación que será manejada en la reunión.
  • Elegir de manera adecuada tanto el formato –la tecnología permite mantener reuniones no presenciales- como la duración –intentar bajar de 60 y tender a 45 minutos debería ser la norma-.
  • Respetar y exigir puntualidad.
  • Dinamizar la reunión –controlar a los que “les gusta escucharse” y activar a los más “callados”-.
  • Experimentar con nuevos modelos como el brainstorming silencioso -del que me gustaría hablaros en un futuro post. O la técnica que actualmente práctico y que consiste en mantener la reunión en pie, sin el apoyo de una mesa o de un conjunto de slides, y utilizando las paredes de la sala como grandes cuadernos donde apuntar ideas sobre las que avanzar –grandes hojas de papel sobre las paredes que luego pueden guardarse o reutilizarse-.
  • Buscar la toma de decisiones, y no permitir “la discusión por la discusión”
  • Respetar la duración acordada –y hacer que se respete-.
  • Plasmar las conclusiones en un documento y compartirlo tras la reunión –y avanzar próximos pasos derivados de esas decisiones –.
Esta foto es de hace solo unos días: mis colaboradores y yo en plena reunión
Y vosotros ¿tenéis una receta personal para mantener reuniones productivas?

viernes, 20 de febrero de 2015

Puentes para la "isla energética"

Cuando un país piensa en ENERGIA, debería tener presentes varias premisas: la primera de ellas es cómo asegurar que el flujo energético es constante gracias a la no dependencia de suministro exterior –a salvo de condicionantes tales como los conflictos geopolíticos-; la segunda es cómo mantener el precio de esa energía en niveles “asequibles” –facilitando el desarrollo del tejido industrial y permitiendo a los ciudadanos vivir “de manera confortable”-; y la tercera, no menos importante, es la que tiene que ver con la búsqueda de la sostenibilidad y la reducción del impacto ecológico.

Si nos centramos en la premisa de la autosuficiencia, lo cierto es que la situación en nuestro país es mejorable. Según el último informe del Instituto de Estudios Económicos, España ha logrado reducir su dependencia energética exterior, pasando de un 81,3% en 2008 a un 70,5% en 2013. Lo cierto es que seguimos estando muy por encima de la media europea, que en 2013 se situó en el 53,2%, y que si no “pisamos el acelerador” la cifra española seguirá siendo muy alta –en torno al 68%- al terminar la década.



Vivimos en un país eminentemente “verde” (predominan las renovables), y la imposibilidad de acumular la energía que generamos hace que sea necesario buscar vías para conseguir exportarla a otros países y de asegurar que esos mismos países puedan actuar como nuestra “fuente energética de respaldo” en ocasiones excepcionales. Es en este punto donde las interconexiones se convierten en imprescindibles.
 
La situación sigue siendo “compleja”: a día de hoy solo podemos exportar una proporción muy pequeña, en torno al 3%, de la energía que seríamos capaces de generar. Aunque España ha realizado durante los últimos años un gran esfuerzo inversor para disponer de excelentes infraestructuras energéticas, lo cierto es que están infrautilizadas y no pueden ser rentabilizadas, fundamentalmente por falta de interconexiones eléctricas con los países de nuestro entorno.
 
La Unión Europea nos ha fijado un objetivo a medio plazo: pasar del 3% al 10% en capacidad comercial de intercambio, hasta llegar a los 4.000 MW. Y para alcanzar ese objetivo es necesario que España invierta en tecnología para garantizar la eficiencia en la generación y transmisión de energía. Poder sacar mayor provecho del exceso de potencia instalada supondría una bajada de los precio de la energía, redundando en un ahorro de costes para el sector industrial.
 
Lo importante es que los pasos que Administración e Industria están dando de manera conjunta van en la dirección adecuada, y en breve contaremos con una nueva interconexión eléctrica con Francia. El proyecto, puesto en marcha en 2008 a través de la sociedad mixta Inelfe (REE -Red Eléctrica de España y RTE - Réseau Transport d’Électricité) contempla un trazado de 65 kilómetros que recorre el este de los Pirineos. La construcción de la línea acaba de terminar y ya ha comenzado un periodo de pruebas que debería desembocar en la puesta en marcha definitiva en el verano de este mismo año.

Una de los gigantescas pantallas que habían sido instaladas esta mañana en el interior del túnel que conecta España y Francia
Se trata de la primera interconexión eléctrica con Francia que entra en funcionamiento en los últimos 30 años, y nos ayudará a duplicar la capacidad de intercambio hasta los 2.800 megavatios desde los 1.400 actuales. Esto supone que nuestra capacidad comercial pasará del 3% al 6%... pero el 10% exigido por la UE todavía queda lejos y el problema de ser una “isla energética” está aún por resolver.





Además de trabajar en resolver el problema de las interconexiones físicas, la Unión Europea debería continuar avanzando en la creación de un mercado único de la energía, que seguro traería consigo una mayor competitividad en cuanto a precios, una racionalización de la oferta de renovables y unas transacciones entre países más “sencillas” y beneficiosas.