viernes, 2 de enero de 2015

De “sirvientes” a colegas de trabajo

El progreso de las nuevas industrias en general, y de las herramientas informáticas y tecnológicas en particular, ha dado lugar a una curiosa paradoja: por un lado, es obvio que somos responsables de todo ese progreso, de perseguir a toda costa la optimización de tareas para que nuestras vidas o nuestras empresas “funcionen” cada vez mejor y sean mas competitivas y productivas; pero por otro, hemos llegado a un punto en el que, de alguna forma, somos presos de todos esos avances.

Quizás el ejemplo más sencillo sea Internet ¿Qué ocurriría si alguien decidiese prescindir del acceso a la Red de ahora en adelante? Pues que se convertiría en un Amish del siglo XXI. Los Amish decidieron de manera voluntaria darle la espalda al uso de cualquier tecnología moderna como parte de su aislamiento del mundo exterior más allá de sus Comunidades. Es una opción de vida, claro, pero dista mucho de mi forma de entender el mundo.

A mí me fascinan los robots. Y aunque a alguno os suene a película de ciencia ficción, pronto pasarán a ser imprescindibles en nuestras vidas y en nuestras empresas. De herramientas utilizadas en áreas industriales muy específicas, pasarán a ser “colegas profesionales” y a formar parte de la plantilla laboral “en armonía” con los trabajadores humanos. ¿Y cuál será su especialidad dentro de los procesos industriales? Las tareas de manufactura más complejas, monótonas o peligrosas como el transporte de objetos, el levantamiento de cargas pesadas, o el corte de materiales. Serán fáciles de manejar y nos ayudarán a ser más productivos.

No, no hablo de Blade Runner ni de Replicantes (aunque aprovecho para recomendaros Do Androids Dream of Electric Sheep?, el libro de Philip K. Dick que sirvió de base para la película… un buena lectura para estas Navidades) Ya existen proyectos concretos y operativos al 100%. Por ejemplo Baxter. Un robot “nacido” en el MIT capaz de desarrollar tareas básicas en plantas de producción: cuenta con un monitor de fisonomía humana, cierra los ojos cuando se apodera de él la pereza, levanta las cejas cuando alguien entra por sorpresa y se confunde cuando necesita una recarga de energía. El robot cuenta también con un sistema de sónar y unas cámaras diminutas que le permiten reducir su ritmo de trabajo o interrumpirlo si un humano se interpone en su camino mientras realiza una tarea, como levantar y transportar cajas Y lo mejor de todo: su uso es seguro y simple. La empresa Rethink Robotics lo comercializa por 22.000 dólares, algo menos de 18.000 euros. En el siguiente vídeo podéis verlo en acción:


Paso a paso, avanzamos hacia la completa digitalización de los procesos industriales. Y no hace falta mirar hacia Estados Unidos para encontrar verdaderos “creyentes” en este sentido. El alemán Florian Geiger, Director de planificación y control del prestigioso Instituto Fraunhofer IWU, lo explica con palabras muy claras: “En ningún caso los robots sustituirán a los humanos en el futuro, sino que nos ayudarán de una forma mucho más eficiente que la actual”.

¡Feliz 2015 a todos!

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