jueves, 7 de mayo de 2015

Ocuparnos en lugar de preocuparnos

Cuando la crisis económica global que nos viene afectando a todos de una u otra manera desde 2007 o 2008 –la fecha exacta del “Día D” varía en función de interpretaciones y de “nacionalidades”- llegue a su final, los expertos que se dedican a estudiar este tipo de fenómenos seguro que serán muy capaces de extraer y difundir una serie de valiosos aprendizajes. “Ojo, señores, que no nos vuelva a pasar” será el leit motiv, y después cada cual entenderá lo que pueda o quiera….

Los últimos indicadores macroeconómicos presentados por nuestro Gobierno nos dicen que ya no estamos en crisis. El casi 3% de crecimiento del PIB previsto para este 2015 sitúa a nuestra economía en cifras de 2007, y esas son muy buenas noticias. Ahora lo importante es no dejar de pedalear y poner en marcha esas tan necesarias medidas que miren al medio plazo y cuya aplicación garantice un crecimiento sostenido.

Leía hace unos días que muchos de mis iguales, el 79% de los ejecutivos españoles consultados en una encuesta por la organización profesional European Restructuring Solutions (ERS), opinan que la crisis en nuestro país aún no se ha superado. Dejando a un lado las cifras del Gobierno, yo solo me atrevería a hacer una aseveración tan rotunda tras analizar lo que me es más cercano, los sectores de la economía en los que me muevo a diario, como el sector de la industria o el de la energía, y os aseguro que los “pasos” necesarios para encarar la recuperación –inversión en tecnología, acceso a crédito flexible, atracción y retención del talento, entre otros- han comenzado a darse pero todavía queda un largo camino por recorrer.

Sé que no existe una “receta perfecta”, y que es difícil romper con el bloqueo (a veces solo mental) que los periodos de recesión suelen inducir, pero quiero compartir aquí la forma en la que mi equipo y yo decidimos afrontar la crisis en la filial de Siemens. La idea principal en torno a la que hemos trabajado es que debíamos utilizar la crisis para ocuparnos en lugar de preocuparnos:  
  • Ocuparnos de que la visión de los negocios a corto plazo, que tanto se estila –y en ocasiones se premia estos días-, no se impusiese a la tan necesaria visión de futuro. Una de las citas más conocidas que se le atribuyen a Werner von Siemens, “padre” de la compañía, es “no vendería el futuro de mi empresa por un beneficio a corto plazo”. Creo que habla por sí misma…
  • Ocuparnos de que la innovación en productos y en servicios siguiese guiando nuestro trabajo diario. Nuestros clientes siguen necesitando herramientas que les ayuden a afrontar los nuevos retos de la  sociedad, y creemos que nuestro compromiso con ellos no debe entender de épocas de crisis. El cliente es nuestro “jefe real”, así que nuestro servicio hacia él debía seguir siendo excelente -os aseguro que el feedback recibido gracias a esa actitud nos hace pensar que la dirección es la correcta-.
  • Ocuparnos de que las personas que “hacen” Siemens continuasen sintiendo que ellos son lo más importante. Sigo creyendo que el fomento de un entorno de trabajo que permite el error, que fomenta el aprendizaje, que apuesta por el talento interno, es sinónimo de colaboradores satisfechos y motivados, y eso repercute en la cuenta de resultados.
  • Ocuparnos de que Siemens siguiese persiguiendo la eficiencia interna, con el foco en la simplificación de nuestros procesos –desde el más sencillo hasta el más estratégico-.
  • Ocuparnos de que nuestra compañía mirase cada vez más hacia la sociedad. Ser líder significa también asumir cierta responsabilidad con los ciudadanos, así que hacer de Siemens una empresa cada vez mas abierta a la sociedad y mas comprometida con ella ha ocupado mucho de nuestro tiempo y esfuerzo en esta época de crisis.

En definitiva, decidimos anteponer el avance al bloqueo, y personalmente estoy muy satisfecha con el resultado. 

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