martes, 10 de noviembre de 2015

¿Qué hacemos con la energía “sobrante”?



He querido hoy comenzar esta entrada con el vídeo que veis más arriba porque creo que representa muy bien un reto del que alguna vez ya os he hablado en este blog: la reutilización de la energía sobrante en las plantas de renovables.

Al igual que la familia del vídeo, que vive en un constante estrés para no malgastar ni una pizca de la energía que produce su sistema eólico a sabiendas de que este tipo de energía no puede ser almacenada, en la industria somos muchos los que seguimos en la búsqueda y desarrollo de tecnologías que precisamente lleguen a facilitar el almacenamiento de la energía renovable que no puede ser “consumida” en el momento de su producción.

¿Y si fuésemos capaces de transformar esa energía sobrante de parques eólicos y solares en una fuente de otro tipo de energía que pueda ser “retenida” y utilizada posteriormente? Pues eso es lo que hemos hecho precisamente: generar hidrógeno a partir de ella. Nuestra apuesta por el hidrógeno obedece a que este gas puede ser almacenado y posee usos ya conocidos por todos como el de combustible para vehículos. Ahora somos capaces de producirlo en grandes cantidades a partir del agua y la electricidad como materias primas, partiendo de la energía “sobrante” de las plantas de renovables.

Los esfuerzos encaminados al aprovechamiento “eficiente” de cada “gota” de energía renovable pretenden afrontar el reto de la reducción de CO2 de la UE –que pasa por el aumento de la producción desde fuentes renovables- o el del crecimiento exponencial de la demanda eléctrica en los próximos 10-15 años –que obliga desde ya al almacenamiento de grandes cantidades de energía-.

Para todos aquellos que tenéis “alma de ingeniero”: os dejo un vídeo que muestra el proceso de electrólisis utilizado para transformar la energía en hidrógeno, la forma en que éste se almacena, y algunos de los usos más comunes en la industria y en la sociedad (los textos están en inglés).